¿Hasta dónde se puede ayudar a morir?


El músico cubano Omar Puente le dijo a BBC Mundo que continuará su batalla para lograr que el Tribunal Supremo en Londres le aclare si se le puede procesar judicialmente por ayudar a su esposa a morir en el exterior.

Margarita Rodríguez
BBC Mundo

Omar Puente y su esposa Debbie Purdy
Omar Puente y su esposa Debbie Purdy han movilizado la opinión pública británica.

“Seguiremos los trámites legales”, dijo Puente. “La apelación la podríamos introducir al final de este año o a principios de 2009 (…) Esperamos que haya una respuesta para lo que estamos pidiendo: una clarificación de la ley”.

Debbie Purdy, una británica que sufre de esclerosis múltiple desde 1995, ha manifestado que cuando su enfermedad avance, podría considerar ir a Suiza -donde la eutanasia es legal- para suicidarse.

Sin embargo, antes de tomar cualquier medida, Purdy quiere aclarar que su esposo no será procesado por las autoridades inglesas cuando regrese.

Prisión

Como indicó Puente, en conversación con BBC Mundo, lo que la pareja le pidió a la alta instancia judicial fue que estableciera los parámetros para definir en qué momento él pudiese incurrir en la comisión de un delito a la luz de la ley inglesa.

Omar Puente y su esposa Debbie Purdy

“Si (es un delito para mí) llevarla al aeropuerto, acompañarla hasta allá, comprar un boleto. Queremos saber qué puede ser considerado un delito, qué puede servir para que alguien sea procesado”, dijo el esposo de Purdy.

En Inglaterra y en Gales es ilegal ayudar o asistir a una persona a suicidarse. Quien comete ese crimen puede ser condenado a hasta 14 años de prisión.

“Lo que nos dijo el tribunal es que el Parlamento es el lugar donde se le pueda dar una respuesta a nuestro pedido”, dijo Puente, pues son los legisladores los que pueden cambiar las leyes.

Opciones

Sin embargo, para el profesor del Colegio de Música de Leeds y del Colegio Trinity de Música de Londres, la batalla legal apenas comienza.

“Para nosotros esto ha sido como el primer round. Hay un camino largo por recorrer y hay mucho optimismo. Moralmente pienso que hemos ganado, pues hay mucha gente que está con nosotros. Los medios siempre están apoyándonos”.

“Incluso mucha gente que, desde cierto punto de vista no aprueba lo que estamos haciendo, nos entiende porque lo que estamos pidiendo es una clarificación de la ley y una forma de darle opciones a Debbie”, señaló Puente.

Hasta ahora, ninguno de los familiares o amigos de los 101 británicos que pusieron fin a sus vidas en la clínica Dignitas, de Suiza, ha sido procesado en el Reino Unido.

Sin embargo, para Purdy y su esposo eso no es ninguna garantía.

“Nosotros no sabemos cómo asegurarnos de permanecer dentro del marco de la ley. No estoy dispuesta a que Omar viole la ley, no estoy dispuesta a que enfrente una condena en la cárcel”, dijo Purdy al salir del tribunal.

Decisiones

La paciente señaló que de llegar a tomar la decisión de acudir a la clínica Dignitas, le gustaría estar con su esposo. Pero si eso no es posible, podría adelantar el viaje.

Omar Puente y su esposa Debbie Purdy

“Como los puntos no están claros, queremos clarificarlos. Queremos que Debbie tenga una vida larga y feliz, lo más larga posible para su disfrute”, indicó Puente.

Debido a la enfermedad, Purdy debe desplazarse en silla de ruedas.

“Mi esposa está llena de vida y mentalmente se encuentra bien. Desafortunadamente las habilidades motoras las ha perdido un poco, pero no es que está preparando la muerte. Ella está planificando una vida larga y feliz. Esto es sólo una opción”, dijo Puente, con quien lleva casada 13 años.

“Quiero lo mejor para ella, que tenga una vida lo más larga posible. Pero si la ocasión se da, tendría que ir con ella, claro corriendo un poco de riesgo. Al regreso ¿qué va a pasar? Llevo a mi esposa a un lugar y de regreso puede que esté detrás de rejas. No es la mejor posición del mundo, pero es lo que queremos que se clarifique”.

Opiniones

Magaly Llaguno, directora ejecutiva de Vida Humana Internacional, organización que se opone al suicidio asistido, le dijo a BBC Mundo que las legislaciones son lo suficientemente claras.

“No soy quién para condenar a nadie, pero la ley prohíbe ayudar a morir a una persona. Si empujo a una persona desde un puente para que se mate o si le doy unas pastillas sabiendo que se va a suicidar, las autoridades deben actuar”.

Por su parte, el doctor Fernando Marín, presidente de la Asociación Derecho a Morir Dignamente, le señaló a BBC Mundo que casos como los de la pareja Puente provocan el debate sobre hasta dónde somos dueños de nuestras propias vidas.

“Estos casos dejan en evidencia que algo está mal con respecto al proceso de morir y a la legislación que existe. No se puede comparar el suicidio de una persona joven, con un trastorno mental severo o de alguien en una crisis, con la terminación voluntaria de la vida debido a una enfermedad que es irreversible. Son situaciones distintas que merecen un tratamiento diferente”.

De acuerdo con Marín es poco probable que Puente sea sentenciado:

“Es posible que después de haber hecho público su caso, tenga que sufrir un proceso legal, pero es muy poco probable que lo vayan a condenar”.

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Tomado de: BBC Mundo

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