Lo que hace el búho para girar tanto su cabeza


El gran truco del búho – girar la cabeza hasta 270º – ha quedado al descubierto.

Jonathan Amos | BBC
Viernes, 1 de febrero de 2013

La manera en que esta ave mueve su cabeza hasta el punto de casi voltearla por completo sin llegar a estrangularse siempre ha sido un misterio.

Si nosotros giráramos la cabeza de esa manera, se cortaría el suministro de sangre hacia el cerebro.


Recientemente, dos científicos estadounidenses resolvieron el enigma: el búho tiene una estructura ósea muy inteligente y un sistema vascular que va desde el cuello al cráneo.

Estas características protegen a sus vasos sanguíneos de posibles daños y mantienen el flujo de sangre incluso cuando la cabeza gira casi hasta dar una vuelta completa.

“Lo que sugiere el estudio no se basa en una única respuesta, se trata de una serie de factores que participan en el mecanismo” aclaró el doctor Philippe Gailloud, de la Universidad Johns Hopkins.

“Y gracias al conjunto de estos factores, no vemos a muchos búhos tendidos en el suelo del bosque que hayan sufrido accidentes cerebrovasculares”, le dijo el experto en neurorradiología intervencionista a la BBC.

Al cazar de noche, los búhos giran la cabeza porque sus ojos están fijos en el cráneo, firmes e inmóviles. Para extender su visibilidad, están obligados a girar la cabeza.

Si bien es cierto que tienen el doble de huesos en el cuello que nosotros – 14 vértebras cervicales, mientras que el ser humano cuenta con siete – lo que realmente permite que el búho sea capaz de realizar semejante hazaña es la manera en que gestiona el flujo de sangre oxigenada a su cerebro.

Más de una explicación

Gracias a las nuevas tecnologías se lograron descubrir nuevas estructuras que participan en el mecanismo.El doctor Gailloud y el ilustrador científico Fabián de Kok-Mercado, utilizaron imágenes y diversas técnicas de disección para analizar la anatomía de una docena de búhos muertos.

Demostraron que en estos animales las arterias carótidas se encuentran al lado del centro de rotación, justo en frente de la columna vertebral, mientras que en los seres humanos están al lado del cuello.

Como consecuencia, sus arterias experimentan mucho menos estiramiento y torsión, reduciendo el potencial de daño considerablemente.

Esta característica no se presenta exclusivamente en los búhos, también se da en otras aves.

La que sí parece ser una particularidad única de estos animales es el espacio extra del que disponen sus arterias vertebrales – los vasos que viajan a través de canales dentro de los huesos del cuello.

En los seres humanos, las cavidades óseas apenas son lo suficientemente grandes para sostener a las arterias vertebrales. “En los búhos, el canal es aproximadamente 10 veces más grande y está relleno de una bolsa de aire”, explicó Gailloud.

“Las aves tienen sacos de aire para hacerlos más ligeros, y de alguna manera se las arreglan para usarlos dentro del canal óseo y de esta manera amortiguar el vaso sanguíneo”.

Además, entre las arterias carótidas y vertebrales, los búhos tienen pequeños vasos conectores que permiten que la sangre encuentre vías alternativas en caso de que alguna de sus rutas principales de flujo se obstruya durante la rotación.

Depósitos de sangre

Ampliar imagenPero el descubrimiento más importante consiste en que los búhos tienen amplios segmentos en sus carótidas justo debajo de la base del cráneo. Según los investigadores, estos tienen la capacidad de dilatarse y de albergar depósitos de sangre.

“Creemos que se trata de una estructura que no se conocía anteriormente”, dijo Gailloud.

“Probablemente es una manera de acumular sangre y de obtener continuidad en el flujo, incluso si se produce alguna interrupción abajo”.

De Kok-Mercado completó el estudio como parte de su investigación de maestría. Actualmente trabaja en el Howard Hughes Medical Institute.

El especialista aclaró que “no hay ninguna relevancia clínica en este estudio, además de la recomendación de que no se experimente en casa”.

“De alguna manera – señaló – lo que hacemos es ilustrar la gran biodiversidad de nuestro planeta, y comprobar que aún nos queda mucho por descubrir”.

“Se pensaba que ya se sabía todo que se podía saber sobre el buho. Pero gracias a la tecnología, tenemos la posibilidad de explorar nuevos caminos”, concluyó.

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Tomado de: BBC Mundo

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