Los siete destinos más salados del mundo. Salinas, lagos o catedrales de sal


Los sedimentos salinos han facilitado durante siglos la formación de espacios naturales mágicos e hipnóticos que parecen transportarnos a otro planeta.

DAVID LÓPEZ
16.03.14 – 00:00

Aunque jamás hayan tomado el sol en sus playas, no les será ajena la característica estampa de los turistas flotando en las aguas del mar Muerto. Su salinidad, que alcanza los 340 gramos por litro de agua (diez veces mayor que la del resto de mares), impide al bañista hundirse hacia el fondo, como si se tratase de una boya. Ciertamente, algunos de los entornos geológicos más sorprendentes del planeta corresponden a depresiones, cordilleras, valles y formaciones rocosas que, si bien deben su aspecto a la lluvia y el viento, han estado marcados por su origen salino, generando espacios naturales hipnóticos, casi de otro planeta. Y no es necesario viajar miles de kilómetros para toparse con alguno de estos insólitos escenarios. Por ejemplo, las Salinas de Léniz, en la comarca del Alto Deva. Este municipio guipuzcoano cuenta con su propio Museo de la Sal, donde se puede conocer de primera mano su proceso de extracción y descubrir la importancia que su mercadeo tuvo para la economía local desde tiempos inmemoriales. Y en la villa más antigua de Álava, a 30 kilómetros al oeste de Vitoria, se hallan las Salinas de Araña y sus más de 5.000 eras, donde se vierte la muera para la obtención de sal por evaporación solar.

Mina de la sal Solotvyno (Ucrania)
Mina de la sal Solotvyno (Ucrania)

La diminuta ciudad de Solotvyno, a orillas del río Tisza, se ha convertido en un lugar de peregrinaje para el cada vez más revalorizado turismo de salud. En esta localidad de apenas 10.000 habitantes, en la que aún se mantienen en pie los vestigios de su pasado soviético, se ubica una mina cuya atmósfera salina, a 300 metros de profundidad, ha facilitado durante décadas el tratamiento de todo tipo de enfermedades pulmonares. Cada sesión de espeleoterapia tiene un precio de 18 euros, si bien se puede completar la visita pernoctando en el complejo termal del municipio ucraniano. Si el bolsillo no acompaña, más cerca encontraremos la mina de sal de Cardona, a 90 kilómetros al noroeste de Barcelona. La gruta, de tonos rojizos y una geomorfología muy singular, es conocida por el espectacular Pórtico de Sant Vincenc.

Salinas de Trapani (Italia)
Salinas de Trapani (Italia)

Al oeste de Sicilia, junto a la carretera de la costa, se levantan decenas de molinos de viento, restos arqueológicos de origen fenicio y unas peculiares salinas cubiertas por tejas de terracota. Formados por la evaporación de agua del mar, estos túmulos de sal de color rosáceo son el hogar del fartet, un pequeño pez que ha sido declarado en peligro de extinción. Un paisaje enigmático, realmente mágico cuando llega el atardecer, que en cierto modo también podemos localizar en Córdoba (Argentina) y su sistema de dunas de sal, cuya génesis parece estar en una brecha marina.

Gran lago de Utah (Estados Unidos)
Gran lago de Utah (Estados Unidos)

Piedra angular del conjunto pluvial de Bonneville, el Gran Lago Salado de Utah, de 4.400 kilómetros cuadrados, es el más grande del hemisferio occidental. Se trata de uno de los puntos geográficos más bajos del planeta y, dada su salinidad, es fácil flotar en él, especialmente en su extremo norte, donde se halla la Bahía de Gunninson. No en vano se le conoce como el ‘mar Muerto americano’. Imprescindible visitar la Espiral Jetty, una escultura del artista Robert Smithson, figura preeminente del ‘land art’. En cualquier caso, no es el único digno de mención: en el interior de la meseta tibetana, entre montañas nevadas y extensas praderas, se sitúa el Lago Salado de Quinghai, mientras que frente a las costas senegalesas, en el norte de la península de Cabo Verde, merece la pena pasear por las inmediaciones del Lago Rosa y sus explotaciones de sal, principal sostén económico de la región.

Catedral de sal de Cundinamarca (Colombia)
Catedral de sal de Cundinamarca (Colombia)

Catorce capillas, que cada domingo congregan a cerca de 3.000 feligreses, componen esta basílica de sal construida a 50 kilómetros de Bogotá, en las proximidades de Zipaquirá. Talladas en la piedra, las estancias de esta catedral única en el mundo se extienden a lo largo de un túnel subterráneo de 200 millones de años de antigüedad. Consta de tres naves principales: la del bautismo, la de la muerte, y la de la resurrección, cada una de ellas con su propio altar. Sus esculturas de rasgos indígenas, el Ángel Guardian del italiano Ludovico Consorte y la cruz del Nártex son sus máximos atractivos turísticos. Fue declarada como “la Primera Maravilla de Colombia” el 4 de febrero de 2007.

Salar de Uyuni (Bolivia)
Salar de Uyuni (Bolivia)

El mayor desierto de sal de la Tierra (se puede contemplar desde el espacio) no es sino una planicie de 12.000 kilómetros cuadrados ubicada en la región boliviana de Potosí, a 3.600 metros de altitud. La excursión es ideal durante las estaciones de mayores precipitaciones porque el fino manto de agua que cubre esta suerte de espejo salino origina instantáneas atípicas. Los hoteles de sal, por su parte, son otro de los ganchos turísticos de la zona. El dúo de realizadores españoles Zac&Mac (MacGregor y Bruno Zacarías) filmó allí en 2010 un cortometraje con toques de suspense que permite hacerse una idea de lo que depara al visitante tan enigmático lugar.

Devil's Golf Course (Estados Unidos)
Devil’s Golf Course (Estados Unidos)

De parada obligada para todos aquellos que viajan en coche rumbo a Las Vegas, el Valle de la Muerte, al sureste de California, es prácticamente un icono de la cultura popular. El cine (‘Zabriskie Point’ de Michelangelo Antonioni) y la música (la caratula del ‘The Joshua Tree’ de U2 o la memorable ‘Death Valley 69’ de Sonic Youth) han rendido tributo a este extraño parque nacional y a sus rocas reptantes. Inhóspito como pocos (parte de su superficie se integra en los desiertos de Mojave y Sonora), acoge el llamado ‘campo de golf del diablo’, un fantasmagórico terreno conformado por cristales y hoyos de sal que asemejan su apariencia a la de un campo lunar.

Isla de Ormuz (Irán)
Isla de Ormuz (Irán)

Aunque el mayor reclamo de esta ínsula de 42 kilómetros cuadrados es el Fuerte de los Portugueses, un castillo de piedra roja que data de la época de dominio luso (entre los siglos XVI y XVII), en sus suelos salinos hallamos la génesis de su superficie, un horizonte de capas volcánicas y rocas sedimentarias. Por supuesto, la flora brilla por su ausencia en esta “isla hipersalada” (situación a la que no ayuda la escasez de lluvia). En este área, antiguo refugio de piratas, se produce el 40% del petróleo mundial.

Tomado de: El Correo.com

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One Response to Los siete destinos más salados del mundo. Salinas, lagos o catedrales de sal

  1. ROSSANA dice:

    Todos estos lugares tienen su maravilla, que provee la madre naturaleza; pero mi orgullo es saber que en mi país Colombia, existe la única capilla de sal en todo el mundo.

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