¿Vivir en Sociedad… o vivir en Suciedad..?


Carlos MicilioCarlos Micilio
Argentina.

Este encabezado, más que una gacetilla editorial, o un juego de palabras, constituye el paradigma de toda una sociedad que todavía no se delimita en qué lugar quiere estar, o en que condiciones quiere vivir. Fíjense que esta analogía gramatical, se basa en una sola letra: sociedad / suciedad, pero es palmario el ejemplo que demuestra que es mucho mas que una letra la que nos separa sistemáticamente de lo que debería, a lo que es.

En este mundo, al que no podemos cambiar por otro, si tuviéramos que circunscribirlo en solo dos modelos de sociedades, para hacer un análisis del comportamiento en los temas ambientales, podríamos abreviarlas en estos dos arquetipos: la sociedad europea y la sociedad americana.

La europea, con su idiosincrasia tan particular -digna de imitar- que siempre van en concomitancia con el respeto a las leyes y al prójimo. A su vez se encuentran sumidos también a una limitación geográfica, los que los hace estar permanentemente analizando congruentemente, de qué manera se pueden seguir implementando medidas para la minimización de los residuos, para un mejor aprovechamiento energético y para la preservación sus recursos naturales.

Por otro lado, la sociedad americana, atomizada y demonizada en sus propuestas -a pesar de los logros obtenidos-, sigue contemporizando entre las industrias, los gobiernos y la gente, con cierta connivencia de las partes. Algunas industrias, convienen en una simbiosis con los políticos de turno, las nuevas tecnologías que hay en el mercado, para poder “no contaminar y limpiar más eficazmente”. Subrepticiamente tratan de minimizar su afectación a la contaminación de lo que ellos fabrican. Los gobiernos, como autoridades de aplicación en el manejo de los residuos, se complacen con “pruebas piloto” que dejan tranquilo a unos pocos, y manejan medidas de remediación, muy morigeradas, y no siempre con personal y/o autoridades con adecuada experiencia. ¿Y la gente? Tengamos presente estas frases ilustres: “Sin educación, en balde es cansarse, nunca seremos más que lo que desgraciadamente somos.” Manuel Belgrano (economista, periodista, político, abogado, militar argentino. 1770-1820. ¿Y la gente? En mi opinión sistemáticamente espectadora de todo esto, o manejando una ceguera de lo que no quieren ver, se siente exonerada de la responsabilidad que les compete, y que todavía no se hace cargo de los desechos que genera, y la responsabilidad que les conlleva.Sólo les puede interesar separar en origen… si se le deduce de sus impuestos… Pregunto: ¿Para ser limpios y hacer lo que corresponde… hay que poner excusas y pedir resarcimiento económico? Es complicado aceptar esto, pero nunca es triste la verdad, lo que sí tiene en este caso, es remedio.

El consumo…nos consume. Esto, que dicho de ésta manera parecería un dislate absoluto, y no es otra cosa que una realidad que no terminamos de aceptar. Cada vez, es más reconocida la afectación al cambio climático, por la influencia de los residuos.

Proyectándonos, podemos deducir que la creciente urbanización podría llevar a una duplicación en el volumen de residuos sólidos urbanos creados anualmente para el año 2025, según una nueva investigación por el World Watch Institute, una organización de investigación independiente dedicada a temas ambientales globales. Para precisar lo expuesto, vasta saber que productores y consumidores desperdician un 1/3 de lo que se produce a nivel mundial (Banco Mundial, Marzo del 2014)

La creciente demografía va de la mano de inadecuados hábitos de consumo, que conlleva a un voluminoso tonelaje de residuos. La gestión de los RSU es el paradigma de una tarea compleja que requiere cambios, no solo en los patrones de consumo y de producción de bienes de consumo (futuros residuos), tecnología apropiada, sino también, la cooperación entre partes interesadas (gobierno, industria y comunidad) Estos problemas, no siempre han sido una prioridad para los responsables y planificadores de políticas locales y nacionales, especialmente en los países en desarrollo. Detengámonos en un detalle que hace a un todo.

Se planifican en las grandes ciudades construir torres o edificios cada vez más suntuosos, en donde no hay muchos reparos para su habilitación (muchas veces varios en una cuadra) Una vez construidos, los vecinos y las autoridades, se quejan por la contaminación aérea que producen los vehículos, y la falta de un parque automotor que contemple el estacionamiento de los nuevos visitantes de la cuadra… y no toquemos el tema de los que sus funciones son 100×100 eléctricos. Digo yo… ¿cuando se habilitó y se aprobó…  no se contempló estos daños colaterales? No se regula? Evidentemente no, porque la consigna es “incluir” sin medir consecuencias… Eso es trabajar sobre las consecuencias, en vez de hacerlo sobre las causas… Porque en las causas, muchas veces prevalece el negocio.

La educación… ¿Suena lindo no? “El objetivo principal de la educación es crear personas capaces de hacer cosas nuevas, y no simplemente repetir lo que otras generaciones hicieron” dijo ilustradamente Jean Piaget (epistemólogo, psicólogo y biólogo suizo. 1896-1980) Vivimos en una sociedad cuyo acervo desconoce éste “metier” de aplicar la sustentabilidad a través de industrializar todo, olvidándose que la mejor transformación, es la educación, para generar cambio de hábitos y sepamos lo que se hace, por qué se hace… y por qué no se hace.

Mientras tanto, el quebranto educacional que exhibe la sociedad, sucede sin conmover más que a unos pocos que nos preocupamos. Ante la empatía de muchos que no nos ven con buenos ojos y que, a esta altura, si no fuera porque realmente somos muchos los que no claudicamos, nos estaríamos preguntando si no estaremos ladrándole a la Luna sin oprobios de ningún tipo.

Esto, que pareciera un enunciado falaz contra los políticos o las industrias, no lo es, porque nosotros como ciudadanos, nos concierne la responsabilidad de hacernos cargo por más aciago que sea el panorama. Siempre digo, aunque afecte la sensibilidad de mas de uno: si la concientización ambiental, o la educación ambiental, es lo que deberíamos haber aprendido en nuestras casas… la respuesta es: si. Todos formamos parte del eterno aprendizaje que es vivir, convivir. Como paradoja, no podemos vivir con la quimera de “encontrar el médico que nos deje fumar”…Debemos saber, mucho mas allá de lo que se diga, que debemos hacer lo que corresponde. Si la educación es la respuesta… ¿cuál es la pregunta? Si no se educa o capacita desde lo cognitivo, los resultados serán actitudes temporarias y reincidentes.

De Este a Oeste, y de Sur a Norte… La perfidia que recibe la gente, está a la orden del día. Cada vez que alguien habla de conflictos ambientales, uno se siente obligado a analizar las causas que la genera, y las soluciones que se implementan, son a mí entender, extraordinariamente precarias y poco sostenibles en el tiempo. “Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados” cito con mucha sabiduría Albert Einstein (físico alemán. 1879-1955) No repitamos modelos que no dieron resultados y transformemos a nuestra idiosincrasia los que ya lo están dando. No nos detengamos en que “toda experiencia es intransferible” porque se puede acomodar, con un mismo fin, a nuestra cultura.

Los gestores de la educación, en este caso, las instituciones educativas, tienen un rol muy importante, muchas veces, no cumplido en todo su proceso o en su espíritu. Los temas ambientales quedan sesgados a las asignaturas optativas, que cursan los alumnos dentro del modulo de “Ciencias Naturales” por denominarlo de una sola manera, por lo que el tema de los residuos, la contaminación que genera, y la afectación que produce, son temas de mucha controversia y es “una problemática urbana” por excelencia, que debiera debatirse y contemplarse en las aulas como un problema que uno convive día a día.

Por otro lado, en las varias universidades, se manejan a estos temas con cierta ortodoxia, en la que no terminan de divulgar sus investigaciones y/o conclusiones “de las puertas hacia fuera” ya que sus observaciones debieran ser sabidas, no solamente por las autoridades de aplicación y sus alumnos… sino también por la gente común. Los otros gestores de educación -para mi los principales- somos nosotros mismos, desde nuestros hogares, y somos los propios ciudadanos, los que debemos instaurar este tema en la educación que damos a nuestros hijos, con nuestro ejemplo, considerando vehementemente que este es un tema netamente cultural.

¿No lo creen así? Veamos este ejemplo… Si no arrojamos los residuos en el piso de nuestra casa… ¿Por qué se lo arroja en la vía pública ?… toda una metáfora que nos pinta cuerpo entero. Nosotros somos parte del cambio de conductas y es una cuestión de actitud, no aptitud (también una sola letra diferencia un proceder), y cuando entendamos este concepto, podremos reclamar “puertas afuera” lo que corresponde, lo que se debe. Que nos asistan, es una obligación. Involucrarnos, nuestro compromiso, y exigirlo… es nuestro derecho.

Mejor que decir… es hacer. Ante la presencia de ciertas acciones, y la falta de otras, no creo en: la verdad absoluta, la crítica sin propuesta o fundamento, el no reconocimiento de nuestros límites, el no pedir ayuda, el no reconocer. Ante ese escenario, señalo diversas sugerencias, propuestas o acervo de acciones superadoras que deberíamos considerar:

  • Los que declaman públicamente que “hay que industrializar todo”, que “hay que llenar de afiches y contenedores”, que “hay que educar” como si fuese un decreto, sin medir el detrimento que esto ocasiona, no toman a la capacitación y posterior formación desde lo cognitivo. Evidentemente persiguen fines políticos o empresariales que no son los que deberían ser, por lo que eso puede ser tipificado “de dudosa procedencia”.
  • Sigo insistiendo en establecer acciones comunitarias a todo infractor como medida cautelar. Que el que no respete las reglas, sea cual fuere la infracción: que va desde: botar o arrojar residuos en la vía publica, o arrojarlos a un botadero o basurero a cielo abierto, o al río, que se penalice económicamente, y se conmine con “acciones comunitarias” al infractor… y al responsable del mismo. De esa manera, será una sanción aleccionadora, en donde se entienda que todo no se puede subsanar con dinero, y para decirlo en un lenguaje más coloquial: como diría mi abuela “lo que se soluciona con plata… Es barato”.
  • Se podrían arbitrar mas medidas para estimular la participación del sector privado en proyectos de separación, reutilización, reciclaje de desechos y articular masivamente a la industria al Mecanismo para un Desarrollo Limpio (MDL) acordado en el Protocolo de Kyoto en 1997, para obtener Reducciones Certificadas de Emisiones (o bonos de carbono)
  • Impulsar masivamente nuevas tecnologías e infraestructura para el tratamiento de los residuos sólidos y el aprovechamiento energético del biogás, a través de esquemas de conversión e instrumentos económicos que faciliten el autofinanciamiento de la operación y mantenimiento de infraestructura nueva y existente.
  • Se podría promover y desarrollar planes estatales y regionales de manejo integral de residuos y segregación, que fomenten la participación de todo el tejido social en la separación de residuos y el aprovechamiento de los mismos. Que haya un control de la ciudadanía a través de un monitoreo o un Plan de Contingencia.
  • Corregir y promover los sistemas tarifarios de los servicios de recolección y disposición final, para incentivar la reinversión en mejoras tecnológicas y logísticas, y puedan implementarse las mejores prácticas nacionales e internacionales.
  • Ver de instaurar Fiscalías Ambientales como objetivo de procurar la protección del ambiente como patrimonio común de la humanidad, a través del ejercicio de acciones penales y civiles con el fin de establecer responsabilidades y sanciones que correspondan a particulares, funcionarios públicos y personas jurídicas. Además cumplen con actividades de prevención que contribuyan al desarrollo ecológico, social y económicamente sustentable.
  • Impulsar desde el gobierno al tema ambiental como tema transversal de toda una gestión (por su afectación, le compete a educación, medio ambiente, industria, cultura, turismo, salud, etc.) También desde el gobierno se debe considerar enfáticamente como destino final de los residuos a: el relleno sanitario, el reciclaje (el reuso, el compostaje, la captación de Biogás), el ecodiseño y poner sobre la mesa de debate a la incineración… si… la incineración, porque sigue siendo una palabra prohibida, y debemos entender de una vez por todas que hay nuevas tecnologías que se adaptan a todo control. No escuchemos los mensajes jacobinos de empresas que ven asechados sus intereses económicos. No digo sin miramientos, que “hay que incinerar todo”, simplemente digo -al igual que los rellenos sanitarios- son una parte importante en el destino final de los residuos, no la única, y se deberían considerar todas las remediaciones.
  • Promover leyes que acompañen todos estos cambios, como la Ley de Envase, en donde se hace cargo al productor, de los envases que introduce en el mercado.
  • Adoptar el ciclo de vida en la producción de insumos. El concepto de “ciclo de vida de un producto” es una herramienta que determina las condiciones bajo las que un producto se vende, y se transforman a lo largo del tiempo. Se podría prever el futuro residuo que hoy se está fabricando.

Debilidades y fortalezas. “Un hombre se descubre cuando se mide contra un obstáculo” citó adecuadamente Antoine de Saint Exupery (escritor y aviador francés 1900-1944), y un obstáculo importante, somos nosotros mismos. Como ejemplo, podemos citar ése protagonismo que está sobre “a quien le compete la solución”. Les adelanto la respuesta palmaria: a todos. No le es taxativo a ninguna rama académica, ya que de ser así, con juntar los mejores promedios, de las mejores universidades, harían que tuviéramos la solución arriba del escritorio.

No es una cuestión de “pergaminos”, esto es una problemática que se resuelve desde todas las especializaciones, desde todas las áreas, dentro y fuera de las aulas. Nos detenemos en observar que otros países lo hacen, pero tienen los medios, son distintos, es otra cultura… ¿Qué cultura? ¿La de respetar las leyes? ¿La de respetar al prójimo? ¿La de respetarse a sí mismos?

Como sociedad debe mejorar mucho. Tenemos muchos valores que todavía no han sido usados en todo su potencial. No somos menos que nadie, que ninguna otra sociedad, pero de nosotros depende lo que construyamos. Debemos esforzarnos en concientizarnos y cambiar nuestros hábitos, desde lo personal, desde lo colectivo. Debemos entender que tenemos derechos y también obligaciones, y parte de esa obligación, es hacernos cargo del residuo que generamos. El hacernos cargo es: minimizarlos, cambiar nuestros hábitos de consumo, separar en nuestros domicilios, y pagar para que tengan un destino final apropiado.

¿Conclusión? ¿Cómo decir algo…? que realmente no sobre… Estos conceptos vertidos en este artículo, no deben ser tomado como un mensaje agorero, pero entendamos que no resulta sencillo comprender porque no se hacen las cosas, o simplemente no termino de convencerme que la solución que se busca… es no buscarla.

Si bien no podemos modificar nuestro pasado, construyamos en el presente para que nuestro futuro sea más promisorio. “Si asumes que no existe esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que existe un instinto hacia la libertad, entonces existen oportunidades de cambiar las cosas” citó Noam Chomsky (lingüista, filósofo y activista estadounidense. 1928) Tomemos esto como propio. Debemos proponernos el ser una sociedad con futuro, consolidada, con una mejor calidad de vida, sin vacilaciones, pero entendiendo que debemos mejorar muchos aspectos personales, cambiar desde nosotros, o a partir de nosotros. A modo de prefacio: no olvidemos que la gente espera soluciones, pero nosotros somos parte del problema…por lo tanto de nosotros depende… parte de las soluciones. Dicho de otro modo, de nosotros depende como queremos vivir: ¿en Sociedad… o en Suciedad?
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Carlos Micilio

El autor es el Director de la consultora urbano ambiental, Carlos Micilio & Asociados y miembro de organismos internacionales de educación y capacitación (americanos, europeos y occidentales). Tiene un premio ambiental con apruebes internacionales.

Consultor internacional, congresista, autor de leyes y proyectos y programas ambientales en educación ambiental y concientización urbana, en América y Europa. Tiene 3 membresías internacionales (en educación y en remediación de residuos sólidos urbanos) y es Consejero externo de universidades americanas y europeas y organizaciones del sector.

Es autor de numerosos artículos en diversos medios académicos y técnicos en publicaciones nacionales e internacionales.

http://carlosmicilioeducacionambiental.blogspot.com

carlosmicilioconsultora@gmail.com

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