La arqueología se acerca al enigma de los hornos indígenas andinos


Los crematorios “huayrachina” datan del primer milenio de nuestra era • Permitían a los indígenas que habitaban entre Argentina y Bolivia fundir los metales

AGENCIAS
Actualizado: 12/06/2014

Arqueólogos argentinos están a punto de descubrir cómo un pequeño horno cilíndrico de arcilla puede alcanzar hasta mil grados de temperatura, porqué funcionan en los Andes y en Francia no…

Los hornos “huayrachina”, de los cuales se han encontrado restos arqueológicos que datan del primer milenio de nuestra era, son pequeños cilindros con agujeros que permitían a los indígenas de la región entre el sur de Bolivia y el norte de Argentina fundir metales muy puros con muy poco combustible.

“Cuando llegan los españoles a la región, el Potosí (Bolivia) se descubre oficialmente en 1945, y los europeos no conocían la tecnología para tratar el mineral que había aquí en los Andes”, explica a Efe Pablo Cruz, director del Instituto Interdisciplinario Tilcara, ubicado en la provincia argentina de Jujuy (norte).La palabra “Huayra” hace referencia alviento, mientras que “china” significa mujer, en lengua quechua, aunque los investigadores aún no han logrado identificar el porqué de esta segunda parte del nombre.

Chimeneas que necesitan viento

El director del Instituto se embarcó en la investigación de los hornos “huayrachina” hace casi una década y los estudió en Francia, junto con otros expertos en tecnología indígena.

Allí, sin embargo, no consiguieron extraer el metal en los hornos. No fue hasta este mismo año, cuando los primeros experimentos realizados en la localidad argentina de Tilcara aportaron por fin nueva luz sobre el enigma del funcionamiento de estos hornos.

“Es como una chimenea que tiene varios orificios por los cuales circula el viento. Lo que hemos podido probar es que se necesita mucho viento, a partir de 1 0 metros por segundo de ventilación natural, y estamos tratando de desentrañar cómo entra en juego la altura, la presión atmosférica”, detalló el responsable del proyecto.

Unos hornos misteriosos

Los hornos de viento eran portátiles y permitían a los indígenas fundir unos tres kilos de metal con apenas 6 kilogramos de cartón, A raíz de los éxitos con los hornos “huayrachina”, el Instituto Interdesciplinario de Tilcara ha decidido comenzar una plataforma experimental sobre la tecnología indígena con el fuego, que involucrará no solamente las técnicas metalúrgicas sino también otras disciplinas como la cerámica, utilizadas por los antiguos pobladores de la región.

Las investigaciones han despertado el interés de las comunidades indígenas que aún habitan en la zona, como los Mama Qolla Ayllu, pero también la curiosidad de los físicos y expertos en metalurgia, intrigados por las altas temperaturas que alcanzan estos rústicos y misteriosos hornos.

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Tomado de: El Mundo.es

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