Desvelan al pintor renacentista El Perugino, maestro de Rafael pero oscurecido por su alumno


Pietro di Cristoforo Vanucci, llamado El Perugino por su región natal, fue el gran pintor de la ‘maniera moderna’ del siglo XV, basada en un refinado claroscuro • Liberó a los personajes de las características terrenales para investirlos de un aire angelical y fue uno de los más admirados artistas de su tiempo • Enseñó a pintar a Rafael, cuya fama eclipsó al maestro. El Perugino murió semiolvidado en 1523 en una epidemia de peste. Nadie sabe dónde está su tumba.

ÁNXEL GROVE
03.08.2014 – 08:37h

Retrato de Francesco Delle Opere
PORTRAIT DE FRANCESCO DELLE OPERE, 1494 El Perugino fue uno de los primeros pintores en profundizar en los rasgos psicológicos de los modelos (Florence, Galleria degli Uffizi © Soprintendenza Speciale per il Patrimonio Storico Artistico ed Etnoantropologico e per il Polo Museale della Città di Firenze)

Murió casi en el olvido, mientras pintaba un fresco devocional en una pequeña iglesia de la Perugia italiana, no muy lejana del lugar en el que había nacido 75 años antes. Fue una de las víctimas de una epidemia de peste bubónica y enterraron el cuerpo de prisa y corriendo por temor al contagio. Nadie sabe dónde está la tumba, probablemente una fosa común en terreno no consagrado. Fue el postrero contrasentido de la vida del gran maestro de la pintura renacentista de entre los siglos XV y XVI.

Pietro di Cristoforo Vanucci, llamado El Perugino (1448-1523) por su región natal, la Perugia italiana, sufrió otra desgracia: ser el maestro que enseñó a pintar a Rafael Sanzio (1483-1520), niño prodigio y gran superestrella del Alto Renacimiento. Fueron de tal calado la fama y el impacto de las obras del alumno que oscurecieron a las del Perugino, a quien Rafael incluso llegó a imitar en la técnica de profundización analítica y psicológica de los retratos y en la influencia de los pintores flamencos —se puede comprobar la influencia viendo el de Francesco delle Opere , pintado por El Perugino en 1494, y el Retrato de Bindo Altoviti, firmado por el alumno en 1514—.

‘Muchos vinieron de Francia, de España…’

El semiolvido del gran pintor, de quien el historiador Vasari escribió que “tanto gustaba en su época, que muchos vinieron de Francia, de España, de Alemania y de otras provincias para aprenderla”, será subsanado en una de las más esperadas exposiciones de la temporada de otoño, Le Pérugin, maître de Raphaël (El Perugino, maestro de Rafael), que exhibirá el Museo Jacquemart-André de París entre el 12 de septiembre y el 19 de enero de 2015.

La muestra es de importancia cuantitativa —se exponen más de medio centenar de obras procedentes en su mayoría de Italia, pero también de la colección real británica y museos de referencia como la National Gallery of Art de Washington y el Louvre—, pero sobre todo permite reconocer porqué el artista, líder de la suavidad de la pintura umbra (por la región de Umbría) y gran pintor de la revolucionaria maniera moderna, el estilo moderno basado en un refinado uso de la luz, el claroscuro o los tonos ligeramente esfumados, la perfección formal y la presentación de los personajes liberados de características terrenales para investirlos de un aire dulce, casi angelical o melancólico.

‘Arte de cristal’

Los organizadores apuntan que el artista inició durante las últimas décadas del siglo XV y las primeras del XVI una “nueva forma de pintar”, un “arte de cristal” elaborado con delicadas “transparencias e iluminación que parece teatral”. Estos efectos aumentaron la “gracia y seducción” de los personajes, el “refinamiento” de las escenas y el desarrollo de “nuevas reglas de composición”, que crearon un lenguaje pictórico de perspectivas atentamente estudiadas y de equilibrio ideal.

Más allá del estudio cronológico de la vida de Perugino, la exposición pondrá de relieve las “contribuciones esenciales” del pintor para el arte y la cultura de su tiempo. Las cincuenta obras tocan todas las etapas de la carrera de Perugino: desde la formación, marcada por la pintura florentina de la segunda mitad del siglo XV hasta su gran éxito en Roma y Perugia. Se muestran piezas de sus mejores años, entre 1486 y 1489, cuando trabajó por segunda vez en Florencia y firmó los delicadísimos retratos de Fra Baldassarre y Don Biagio Milanesi, considerados sus obras maestras.

Muros de la Capilla Sixtina

Tras esta época dorada y el altísimo volumen de trabajo que salía de sus talleres —uno en Florencia, en el que se formó Rafael, y otro en Perugia—, el arte de Perugino entró en crisis, fue criticado y acusado de reiteración formal tras el fracaso de obras como El combate entre el Amor y la Castidad. Hasta el siglo XIX fue un pintor marginal e incomprendido sólo conocido por los expertos, pese a que sus obras están incluso en los muros de la Capilla Sixtina, donde pintó, entre otras escenas, la mundialmente conocida Entrega de las llaves a San Pedro, una de las obras más espectaculares de la pared norte.

Como si la sombra de Rafael siguiese persiguiendo al maestro, la exposición de París se completa con una decena de cuadros del alumno que mostrarán la inequívoca influencia de Perugino sobre uno de sus jóvenes aprendices.

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Tomado de: 20 Minutos.es

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