¿Por qué en la Patagonia se habla galés?


Hace casi 150 años, un grupo de intrépidos colonos galeses se dirigieron hacia la Patagonia, en Argentina.

Profesor Wyn James
Universidad de Cardiff, especial para BBC
17 de octubre de 2014

Wyn James
Wyn James viajó a la Patagonia para descubrir las raíces galesas de Chubut.

Wyn James, profesor de la Escuela de Galés en la Universidad de Cardiff, se pregunta qué lecciones se pueden aprender de esta experiencia sobre migración e integración.

Acabo de volver de una visita a la Patagonia, a la provincia de Chubut, en el sur de Argentina. Aunque memorable y divertida, también fue bastante surrealista.

De hecho, fue un poco como visitar un universo paralelo. No sólo porque, cuando fui, cambié el otoño galés por la primavera patagona, sino también porque Chubut es muy diferente de Gales.

Sin embargo, en el Valle de Chubut me encontré cantando himnos galeses, bebiendo té galés, viendo bailes galeses y la tradicional ceremonia de “sentada del bardo” en un festival cultural que en galés llamamos eisteddfod.

Colonos

La razón de la existencia de este escenario más bien incoherente es que hace 150 años, en 1865, poco más de 150 galeses se embarcaron desde Liverpool con la intención de establecer una colonia galesa en el valle de Chubut.

Y aunque el español es el idioma principal de la comunidad, unos 5.000 habitantes de Chubut todavía hablan galés.

Chubut
Unas 5.000 personas todavía hablan galés en Chubut.

En los últimos años ha habido un renovado interés por todo lo que tenga relación con Gales.

Pero, ¿por qué emigraron y, precisamente, a la Patagonia?

Las principales razones por las que la gente emigra son económicas, pero hay otras, como las vinculadas a la libertad política y religiosa, muy asociadas a su vez con la identidad.

A mediados del siglo XIX, un periodo de radicalismo político y crecimiento de la conciencia nacional galesa, la mayor parte de la población de Gales hablaba el idioma galés y eran protestantes “no conformistas”.

Todo esto los enfrentaba con las clases dirigentes.

Chubut
La inmigración galesa a Argentina disminuyó a lo largo del siglo XX

Uno de los líderes más prominentes entre los “no conformistas” en el Gales victoriano era Michael D. Jones.

Hombre de fuertes convicciones religiosas y políticas, le daba mucha importancia a la nación y a la comunidad.

Identidad

En 1848, durante una visita a familiares que habían emigrado a América, se dio cuenta de que los inmigrantes galeses se asimilaban bastante rápido con el mundo angloparlante que les rodeaba, lo que les llevaba a perder de forma gradual su lenguaje, sus costumbres y su religión.

Muchos inmigrantes de cualquier época están dispuestos, a veces incluso desean, dejar atrás el mundo del que provienen y forjar una nueva identidad.

Pero para otros, como vemos hoy en día, la pérdida de cultura e identidad puede ser una gran fuente de preocupación.

La pérdida de identidad galesa le preocupaba mucho a Jones, que empezó a sostener que si los emigrantes galeses querían preservar su lengua y su identidad, deberían dirigirse a un asentamiento específico en algún lugar alejado de influencias inglesas, donde los galeses fueran el componente formativo y dominante.

Jones se convirtió en el líder de un grupo de gente que pensaba como él.

Juntos intentaron crear este pedazo de Gales autogobernado, democrático y “no conformista” del otro lado del océano.

Asimilación

Consideraron varias localizaciones, incluida Palestina y la isla de Vancouver en Canadá, pero al final eligieron el Valle de Chubut, una zona remota de Sudamérica sin asentamientos europeos y con habitantes indígenas nómadas.

Pero Jones no emigró a ese lugar porque, en realidad, él no estaba a favor de la emigración: pensaba que lo mejor que uno podía hacer era quedarse en Gales.

Bandera galesa
Muchos habitantes de Chubut son de origen galés, pero se consideran argentinos.

Pero aceptó que la emigración era un fenómeno universal y, si era inevitable, pensaba que debería dirigirse a la creación de un nuevo Gales en el otro lado del océano.

Aunque los comienzos fueron difíciles, a finales del siglo XIX el asentamiento de Chubut pasaba por algo parecido a una época dorada, tanto a nivel cultural como económico.

En ese periodo el galés era el idioma de la educación, la religión, el gobierno local, el comercio y la vida cultural en general. Y parecía que la visión de un nuevo Gales se podría realizar.

Pero con el éxito económico llegaron las semillas del fracaso.

Empezó a emigrar gente de otras partes de la república y el gobierno argentino comenzó a involucrarse más en la vida del asentamiento.

En 1896, por ejemplo, el gobierno insistió en que las escuelas utilizasen el español en lugar del galés.

La inmigración desde Gales cesó con la primera Guerra Mundial, y sin llegadas nuevas de galeses desde el viejo país, y la creciente insistencia por parte del gobierno argentino en la asimilación, el idioma galés y su cultura comenzaron un declive pronunciado a mediados del siglo XX.

Centenario

El galés quedó excluido de la vida pública y se restringió al hogar y la iglesia. Las cosas tenían muy mala pinta para el idioma galés en Chubut.

Sin embargo, los contactos con Gales se intensificaron con la celebración del centenario del asentamiento, en 1965, y siguieron creciendo desde entonces.

Ha habido cambios en la política gubernamental, con más reconocimiento de la diversidad cultural, y un mayor aprecio del papel pionero que desempeñaron los colonos.

Como resultado, ha revivido en los últimos años el interés por la lengua y la cultura galesa en Chubut.

Gales
La influencia cultural de Gales todavía se siente en los asentamientos patagónicos, aunque los paisajes sean muy distintos.

En algunas cosas, Chubut es una imagen de espejo de Gales. El galés todavía se usa, pero ahora (como en Gales) solo lo hace una minoría de la población.

Hay, como en Gales, un floreciente movimiento de estudiantes del idioma.

Todavía hay nombres galeses de lugares, capillas “no conformistas”, festivales y otros elementos tradicionales de la cultura. Pero todo ello tiene lugar en un diferente entorno cultural y geográfico, con el español como lengua dominante.

Es importante insistir que lo que hay en Chubut es una imagen de espejo de Gales: no es Gales.

Como en todas las comunidades de inmigrantes, hay ejemplos de descendientes de los inmigrantes originales que han adoptado sus raíces galesas con el celo de un converso.

Pero la mayoría de los argentinos descendientes de galeses insisten en que son argentinos, aunque estén orgullosos de sus raíces galesas y apoyen actividades de la comunidad.

También hay que recordar que la cultura argentino-galesa, aunque un híbrido, es en última instancia argentina, no galesa.

Diferencias

Patagonia es un lugar donde el galés se habla con entonación española y donde la guitarra y el asado, el gaucho y la siesta son parte de la cultura argentino-galesa.

La identidad es un asunto complejo y fascinante, un elemento esencial de lo que significa ser humano, y el asentamiento galés en Chubut abunda en preguntas interesantes sobre ella.

La protección de su identidad era una cuestión tan importante que muchos de esos primeros colonos no solo estaban dispuestos a irse a más de 12.000 kilómetros de distancia a una región desconocida y subdesarrollada.

Bandera
Los colonos quisieron establecer una versión de Gales en territorio argentino.

También estaban dispuestos a sufrir privaciones inconmensurables en los primeros años.

Lo que querían era replicar Gales en América Latina. En esto fallaron, en parte por la política de asimilación del gobierno argentino, y en parte porque los inmigrantes galeses nunca alcanzaron la masa crítica necesaria para convertir Chubut en una provincia de habla galesa autogobernada.

Pero incluso durante los primeros años, la cultura de los colonos se había ido separando de la del país de origen debido a las grandes diferencias sociales, culturales y geográficas.

Estas divergencias se aceleraron de generación en generación.

Como sucede con la inmigración en todo el mundo, al final la atracción del nuevo país es muy fuerte. Las comunidades de inmigrantes inevitablemente se acaban adaptando a su nuevo contexto.

Multiculturalismo

Es una ironía que la larga supervivencia del galés en la Patagonia sea un recordatorio de esa inevitabilidad, puesto que los que hablan galés en la actualidad se consideran argentinos, y no galeses.

Aunque son argentino-galeses, lo cual subraya otro aspecto de la identidad, sea individual o comunitaria.

La identidad es un concepto que fluye y tiene múltiples capas.

Aunque el nuevo país acaba prevaleciendo, el inmigrante aporta el sabor del antiguo país, de la forma en que la cultura argentino-galesa enriquece el mosaico de la identidad argentina.

La inmigración y el multiculturalismo son prioridades para muchos países de todo el mundo en la actualidad, incluido Reino Unido.

Hay preocupación por la asimilación y la identidad, como la había en los tiempos de Michael D. Jones.

Jones tenía razón cuando percibía la inmigración como un fenómeno universal e inevitable. Lo que no percibió fue que la asimilación también es inevitable, que el nuevo país acaba reclamando lo suyo y forjando una nueva identidad.

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Tomado de: BBC Mundo

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