Gran antología de Paul Strand, pionero de las fotos humanistas y víctima de la ‘caza de brujas’


El Museo de Filadelfia, que tiene la mayor colección de originales del maestro de la fotografía moderna, exhibe más de 300 imágenes de Strand (1890-1976) • Figura clave en el crucial paso del pictorialismo al humanismo, fue perseguido en los EE UU por ser simpatizante comunista • En 1949 se marchó del país por el clima de ‘intolerancia’. Vivió el resto de su vida, 27 años, en un pueblo de Francia, pero nunca aprendió a hablar francés.

JOSE ÁNGEL GONZÁLEZ
29.11.2014 – 09:26h

Mujer ciega retratada en Nueva York en 1916 por Paul Strand
BLIND WOMAN, NEW YORK, 1916 Mujer ciega retratada en Nueva York en 1916 por Paul Strand (The Paul Strand Collection © Paul Strand Archive/Aperture Foundation)

No era un fotoperiodista, pero quizá hizo una de las primeras imágenes que mejor se amoldan al género: Blind (Ciega). El retrato, tomado en 1916 en las calles de Nueva York, muestra el plano medio de una mujer que pide limosna. Sabemos por su mirada acuosa que es ciega, pero se ha colgado un rústico cartel del cuello en el que apuntala la condición con unas grandes letras mayúsculas.

Juzgada desde el presente la fotografía no contiene la carga de protesta, verdad y realismo originales. En la primera década del siglo XX, cuando hacer fotos se despreciaba como una pobre imitación de la pintura, muy pocos sacaban las cámaras a la calle para mostrar a la humanidad. El autor del retrato de la ciega, pionero del crucial paso del pictorialismo al humanismo, era Paul Strand (1890-1976).

Un prisma para no ser pillado

Aunque por entonces trabajaba con una cámara de gran formato imposible de disimular, dice mucho de las intenciones fotoperiodísticas de Strand que utilizara un ingenio construido a mano que le permitía, mediante un prisma, enfocar y encuadrar mientras sus ojos miraban en una dirección distinta al objetivo para que resultara difícil que los modelos le pillasen. La naturalidad no tenía precio para aquel joven de 26 años que ejercería la profesión vocacional durante más de seis décadas.

El Museo de Arte de Filadelfia (EE UU), que aloja la mayor colección de fotos de Strand del mundo, unas 3.000, exhibe hasta el 4 de enero de 2015 una gran antología de este autor fundamental en la historia de la fotografía. Paul Strand: Master of Modern Photography (Paul Strand: maestro de la fotografía moderna) muestra 300 obras de todas las épocas del artista y también algunos de los experimentos que realizó en cine.

‘Maestro artesano’ y ‘exigente fabricante’

La exposición explora desde los primeros intentos de Strand de “establecer la fotografía como una importante forma de arte independiente” hasta sus trabajos documentales en México, Europa y África. Los organizadores quieren destacar el “poder transformador” del medio de Strand —al que definen como un “un maestro artesano y un exigente fabricante de imágenes”— y su coherencia artística y personal al pensar que la función perdurable de la fotografía “debe revelar la naturaleza esencial de la experiencia humana en un mundo cambiante”, dice Timothy Rub, uno de los coordinadores de la muestra.

Nacido en el seno de una familia bohemia de Nueva York y alumno en la adolescencia del fotógrafo social Lewis Hine, Strand comenzó a manejar la cámara a muy temprana edad, pero sólo en la mitad de la década de los años veinte entendió que la presencia humana era ser decisiva.

Aunque nunca abandonó el interés por los nuevos movimientos estéticos del arte, sobre todo la abstracción cubista, la hipnotizante belleza del mundo mecánico que tocaba a la puerta de la vida cotidiana por entonces y la sensualidad —hizo centenares de fotos íntimas a su esposa, Rebecca Strand—, lo social penetró en su trabajo con fuerza cuando, en 1932, fue invitado a viajar a México por el Ministerio de Educación.

Enamorado de México

Escribió entonces que creía que se desplazaba a un lugar “misterioso, oscuro, peligroso e inhóspito”, pero se quedó durante dos años, hasta diciembre de 1934. Gracias al padrinazgo político del Gobierno —Strand era socialista y en México estaba a punto de ser presidente Lázaro Cárdenas, que nacionalizó el petroleo y abordó las reformas agraria y educativa—, el fotógrafo logró exponer en la capital del país en 1933 y obtener fondos para viajar durante semanas por el interior.

Le gustó especialmente el estado de Michoacán y la vida de los indígenas, que retrató con intensidad. Sus Fotografías de México, un portfolio de 250 imágenes editado en 1940, muestra por primera vez de forma inequívoca que a Strand ya solamente le interesan los seres humanos.

Nombrado director de actividades fotográficas y cinematográficas del Ministerio de Educación mexicano, que le confió la realización de una serie de películas sobre el país, trabajó en el guión de su primer largometraje, Redes, un docudrama sobre una rebelión de pescadores que sería estrenado en 1936 y en la cual la crítica adivinó influencias del cine ruso.

Aunque el proyecto de realizar nuevas películas fue anulado por el gobierno de Cárdenas, Strand abrazó el nuevo medio y al regresar a los EE.UU. se convirtió en presidente de la película de la compañía Frontier Films, dedicada a los documentales de carácter social.

Nunca llegó a ser militante comunista

En 1949, cuando la caza de brujas hacía la vida imposible en los EE.UU. para los simpatizantes comunistas —y Strand lo era, aunque nunca llegó a militar en el partido—, el fotógrafo decidió cortar con la “intolerancia” de sui país e instalarse en Orgeval, un pequeño pueblo del norte de Francia. Se mantuvo exiliado durante 27 años, hasta su muerte, pero nunca aprendió a hablar francés.

Aunque lejos de su patria natal y de muchos de sus amigos —era íntimo de la pintora Georgia O’Keefe y de su marido, el gran fotógrafo Alfred Stieglitz—, Strand nunca colgó la cámara. En 1953 realizó uno de sus reportajes más bellos, Un Paese: Portrait of an Italian Village (Un Paese: retrato de un pueblo italiano), donde muestra la miseria y lenta recuperación de los efectos del fascismo y la II Guerra Mundial en una villa italiana de pescadores.

En 1964 fue invitado por el gobierno de Ghana para retratar la cultura y tradiciones del país: el resultado fue la serie Ghana: An African Portrait (Ghana: un retrato africano), que muestra el país en sus primeros años como república independiente.

Primera película de vanguardia

Como valor añadido, la muestra de Filadelfia exhibirá el cortometraje Manhattan (1921), considerada la primera película de vanguardia de los EE UU. Realizada por Strand en colaboración con su amigo el pintor y fotógrafo Charles Sheeler, muestra la vibrante energía de Nueva York contrapuesta con el drama humano de las calles y las panorámicas cenitales de la ciudad.

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Tomado de: 20 Minutos.es

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