El encanto desconocido de las Kuriles


CHIRPOI.- Estas islas guardan en sus entrañas el misterio del nacimiento de la tierra.

CHIRPOI.- REDACCIÓN DLA / dpa
14 de Febrero de 2015


Tras varias escalas en islas muy específicas, desembarcamos en Shumshu para conocer el gran volcán Alaid con sus casi 2.300 metros de altura. (dpa)

Prácticamente desconocidas, las islas Kuriles yacen al norte de Japón, compartidas entre ésta nación y Rusia, donde la lava de los volcanes le gana espacio al mar, centímetro a centímetro, cada vez que ocurre una erupción.

No obstante, no hay por qué temer. Los pequeños volcanes descansan en los islotes, lejos del paso de los visitantes, y bien vale el esfuerzo de conocer este paraíso que brota de las entrañas de la tierra.

Por eso decidimos atravesar medio mundo hasta llegar a Petropavlovsk, en la península rusa de Kamchatka, para tomar una excursión y admirar los acantilados que conforman la costa de estas pequeñas islas que apenas alcanzan los 19.000 habitantes, entre rusos y japoneses que viven a un lado y el otro de la línea que separa a ambos países.

Otra buena opción es viajar a Tokio, la capital de Japón, y allí tomar un avión que lo lleve a Kanazawa, donde podrá tomar una excursión similar.

De cualquier manera, la travesía fue larga y luego de navegar por las aguas heladas del mar de Okhotsk, percibimos el sin fin de islas que conforman el archipiélago.

Excursión

Tras varias escalas en islas muy específicas, donde la civilización asoma su rostro con pequeñas poblaciones y restaurantes donde degustar el buen comer de la zona, desembarcamos en la costa negra de Shumshu, donde andamos rumbo a un cerro que ostenta el volcán Alaid con sus casi 2.300 metros de altura. Aquí no faltan los malos recuerdos del enfrentamiento militar entre las dos potencias  por la ocupación de estas islas. Un vehículo militar cubierto de herrumbre y restos de un avión con impactos de bala anuncian el triste capítulo que suma más de 100 años de historia.

Unas horas después, divisamos una nube de vapor que se elevaba sobre una de las islas. Nos acercamos un poco y rápidamente nos dimos cuenta que se trataba de un volcán que despertaba.

Minutos más tarde, un río de lava descendía por la ladera de la montaña hasta alcanzar el mar y solidificarse. Delante de nuestros ojos ocurría algo inimaginable que muy pocos humanos  pueden presenciar: el nacimiento de tierra.

Al final, nos acercamos aún más para contemplar el gran espectáculo de la naturaleza. Las rocas caían con un ruido ensordecedor. “Ahí viene una cosa enorme”, gritó alguien mientras una enorme piedra se precipitaba con gran estruendo en el mar.

Cómo llegar

Si porta pasaporte estadounidense, canadiense o europeo no necesita visa o permiso de entrada en Japón. Sin embargo, si opta por viajar a las islas a través de Rusia tendrá que solicitar visado. Cualquier otra nacionalidad del documento de viaje debe consultar el consulado del país que escoja.

Tomado de: Diario Las Américas

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