El carnicero del Triásico


Descubren los restos de un antepasado de los cocodrilos de tres metros de altura que vivía en tierra y caminaba sobre sus patas traseras.

LUIS ALFONSO GÁMEZ | BILBAO
29 marzo 2015

Recreación de la apariencia de ‘Carnufex carolinensis’
Recreación de la apariencia de ‘Carnufex carolinensis’ / Jorge Gonzales

Hace 231 millones de años, todas las tierras emergidas estaban unidas en un supercontinente: Pangea. Norteamérica se encontraba en latitudes ecuatoriales, pegada a la costa de lo que hoy es Mauritania. Y Carolina del Norte (EEUU) era una región cálida y húmeda dominada por un depredador de tres metros de altura que andaba sobre sus patas traseras y tenía aspecto de cocodrilo. Investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y del Museo de Ciencias Naturales de ese estado encontraron hace poco los huesos del monstruo y lo presentaron ayer en la revista ‘Scientific Reports’, del grupo Nature. Lo han bautizado como ‘Carnufex carolinensis’, el carnicero de Carolina, y creen que se alimentaba de mamíferos y réptiles acorazados.

Los paleontólogos descubrieron los restos del animal en una formación geológica llamada Pekín que contiene sedimentos de principios del Triásico. Ese periodo se extendió de hace 251 a hace 199 millones de años. Su inicio y final estuvieron marcados por sendas extinciones masivas. En la del Pérmico, conocida como la Gran Mortandad y que dio paso al Triásico, desaparecieron el 95% de las especies marinas y el 70% de los vertebrados terrestres. Fue entonces cuando, mientras la vida se recuperaba poco a poco, surgieron los primeros mamíferos y dinosaurios.

“Los fósiles de ese periodo son muy importantes porque incluyen las apariciones de los primeros cocodrilomorfos y dinosaurios terópodos, dos grupos que evolucionaron en el Triásico y que han sobrevivido hasta la actualidad en forma de cocodrilos y aves”, dice Lindsay Zanno, una de los autores del hallazgo. Los restos de ‘Carnufex’ recuperados son partes del cráneo, la columna y las extremidades superiores. El cráneo estaba tan fragmentado que los científicos no podían hacerse idea del aspecto del animal, así que emplearon la tecnología más avanzada para escanear los trozos de hueso y hacer un modelo en tres dimensiones, rellenando los huecos a partir de la apariencia de sus parientes más próximos.

Los otros grandes depredadores del Pangea eran animales como los rauisuquios y los poposáuridos, primos ambos de los antiguos cocodrilos. En el hemisferio Sur, competían con los nacientes dinosaurios terópodos, pero estos no estaban todavía presentes en el Norte, donde reinaron los cocodrilomorfos como ‘Carnufex’ hasta la gran extinción del Triásico. “Los terópodos eran suplentes preparados para los nichos con ausencia de depredadores cuando los cocodrilos de cuerpo grande y sus familiares desaparecieron. Los dinosaurios depredadores interpretaron esos papeles en exclusiva durante los siguientes 135 millones años”, explica Zanno. Los cocodrilos fueron reduciendo su tamaño a medida que los terópodos crecían y tuvieron éxito a la hora de asumir un papel similar al de los zorros y chacales entre los mamíferos, explica Susan Drymala, otra de los investigadores.

Tomado de: El Correo.com

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