Viajes. Zambia, el paraíso escondido


Y de repente, el turista se topa con un espectáculo brutal:el agua salvaje que cae en tromba, el león que ruge, y el zambiano, tranquilo, que siempre ríe • Hay opciones para todos los bolsillos que permiten visitas Zambia.

RAUL R. VEGA
27.03.2015 – 08:12h

Cataratas Victoria
Cataratas Victoria, situadas en la frontera de Zambia y Zimbabue – Foto: Evergreen – Imagen tomada de Unesco

Narra la leyenda que existe un misterioso mosquito que te pica nada más llegar a África. Apenas unos minutos tras bajar del avión se posa sobre ti, apenas un instante, pero su aguijón es eterno, inútil vacuna alguna.

El virus africano se instala y el huésped ya no se marchará del alma del viajero. ¿Los síntomas? Asombro por todo lo que hay alrededor, cambio total de la perspectiva y ganas de disfrutar el instante, redimensionando la importancia de las cosas en la vida. Imposible creer hasta hoy la felicidad máxima de ese pequeño descalzo que corre sobre arcilla rojiza y cantos afilados mientras arrastra dos latas unidas a un palo a modo de carrito.

El virus también llega con efectos secundarios: la añoranza cuando el avión parte de regreso al mundo civilizado, el deseo de regresar allí, de volver a pisar suelo africano. Cualquier carta de la baraja africana tiene su encanto, norte, sur o centro.Pero más allá de los primeros planos, de la multicultural Sudáfrica o la exuberante Tanzania (sí, como el Serengeti hay pocos paraísos en el planeta), en los últimos años emerge un pequeño país, bello y atractivo, Zambia.

Misión imposible evitar una o dos escalas antes de llegar a su capital Lusaka, sortear el a veces mareante tráfico de su colmena central, donde impera la ley del ‘hueco que veo, hueco por el que meto mi coche’.

¿El atasco de la M-30? Un circuito de Fórmula 1 a su lado. Da fe quien aquí junta letras: dos kilómetros en hora y media y cuesta mantener en calma el instinto asesino que todos tenemos. Más allá de vacunas, recomendaciones y demás sugerencias, el requisito imprescindible para disfrutar Zambia es olvidarse el reloj.

El concepto del tiempo adquiere aquí otra dimensión, cada cosa… cuando se tenga que hacer. Y mientras, los zambianos terminarán sacándote una sonrisa. Por algo es considerado el país más pacífico de todo el continente africano, palabras mayores. Su sonrisa es perenne y su tranquilidad, también. 72 etnias que coexisten sin mayores problemas, dando ejemplo a los vecinos. En ese equilibrio imperfecto que a veces cuesta mantener, junto al zambiano convive y sobrevive el animal, libre en los más de 20 parques naturales que recorren el país y maravillan al turista. Si el famoso virus africano aún no ha hecho efecto, aquí ya es cosa hecha.

Un edén animal

El valle del Luangwa es una de estas joyas, edén animal donde el hombre todavía se mueve en minoría, lejos del Benidorm africano del Serengeti. Esta inmensidad de parque aloja a cuantas especies pueda imaginar el soñador, con las joyas de la corona bien ocultas a los ojos inexpertos: el leopardo en lo alto del árbol, el león junto al arbusto, el hipopótamo en su charca.

Las sensaciones se multiplican por la noche. Todo lo que se pierden tus ojos, lo ganan tus oídos… comienza el día para ellos, llega el momento de la caza y ese león que ruge al lado de la tienda, helando tu corazón, realmente está a 5 kilómetros de ti, pero ya no hay quien duerma ni olvide. Al momento es miedo; al instante, fascinación.

Quizás, Merche y Myriam imaginaban todo eso hace… años. Estas dos hermanas madrileñas, amantes y activistas en la protección de los animales, vivían entonces algo ajenas a todos los párrafos previos, soñando con los ojos cerrados desde la capital española, desde las sillas de sus respectivas oficinas. Fue Merche la primera que se puso en marcha.

Su amor a la naturaleza desbocó sus propios límites y comenzó a viajar por todo el continente africano, en busca de destinos cada vez más remotos. Y se instaló en Zambia, y se convirtió en guía. Lo del virus africano en ella es epidemia y no tardó en contagiar a su hermana Myriam, cosas de los genes. Así que harta de ver y admirar fotos boquiabierta, hizo el petate y puso rumbo a Senegal, donde se convirtió en guardaespaldas y protectora de los chimpancés durante dos años.

El destino de Merche y Myriam unió sus caminos en 2011 en Zambia, concretamente en Livingstone, a escasos kilómetros de una de las maravillas del planeta, las cataratas Victoria. Y allí fundaron la agencia Feeling Africa (www.feelingafrica.com), la primera en Zambia dirigida por españoles. Eso sí, el mundo no es siempre feliz y tras el cuento de hadas hay horas y horas de esfuerzo, dedicación y sinsabores de dos chicas españolas dando forma a un proyecto en suelo africano, con todo lo que ello implica y complica. Se lo han currado.

¿Y a qué se dedican en Feeling Africa? A cumplir el sueño de los viajeros, organizando viajes, guiando rutas por los Parques Naturales, enseñando a amar y comprender a los animales y, a la vez, colaborando para protegerlos de su mayor depredador, todos nosotros. Revienta pensar que, quizás, en medio siglo ya no existan leones o rinocerontes en libertad en nuestro planeta.

Poco a poco, han conseguido inocular el virus a cuantos turistas han pasado por allí, cada vez más. Como a Gabi y Fina, que este año repetirán, y van tres veces. Él, fotógrafo aficionado pero de primera, acumula tesoros tras el objetivo de su cámara. Basta echar un vistazo a las fotografías que ilustran este reportaje, todas procedentes de su web (http://www.gabiguiard.com) y símbolos del amor a un continente.

En cuanto al asunto económico… opciones hay para todos los bolsillos. Safaris más o menos largos, lujosos resorts o tiendas… Los números y los ceros bailan según sea una u otra la opción escogida, pero si algo merece la pena la inversión es Zambia, África, sentir ambas, feeling Africa.

Un país para conocerlo en coche… y sentirlo a pie

Cada día de safari en Zambia es una aventura inolvidable, donde manda el animal, al que se le debe respeto. Casi todos los ejemplares huyen ante la presencia del ser humano: el hipopótamo corre raudo al agua, los babuinos trepan por el árbol, el leopardo se esconde y los búfalos huyen en estampida. Apenas hay una sola especie que pasa olímpicamente del viajero, pero no es una cualquiera.

Como rey de la selva que es, el león permanece impávido, ya sean 5 o 50 las cámaras que capten cada gesto que hacen, como si de Messi o Ronaldo se trataran.

Zambia es además país pionero en un nuevo tipo de safari, el que se hace a pie… En coche ves África, a pie sientes África, y solo el brazo alzado del ranger que protege y guía al grupo basta para poner el corazón a mil. Y allí, al fondo, emergerá el cuello de la jirafa, o te toparás con la mirada del elefante o el rostro ceñudo del búfalo. Y cuidado.

Tomado de: 20 Minutos.es

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