Modigliani, el artista disipado y bohemio que reveló el ‘misterio del instinto’ humano


Politoxicómano y de mirada única, el artista italiano que resume el arquetipo de lo bohemio protagoniza una espléndida exposición de dibujos en Londres • Fallecido a los 35 años de una meningitis, llevó una vida poblada de estupefacientes, alcohol, mujeres y pobreza y sólo obtuvo reconocimiento posmortuorio • Hay varios retratos de su gran amor, la poeta rusa Ajmátova, quien dijo: “Estoy segura de que sus ojos veían el mundo de una manera diferente a los nuestros”.

JOSE ÁNGEL GONZÁLEZ
07.04.2015 – 17:35h

Mujer recostada en una cama
WOMAN RECLINING ON A BED , C. 1911 ‘Mujer recostada en una cama’, dibujo de Modigliani (Courtesy: Richard Nathanson, London)

Cuando le llegó la hora de la muerte, tras una meningitis causada por la tuberculosis que llevaba tiempo arrastrando y mal cuidando, el pintor Amedeo Modigliani sólo tenía 35 años. Una foto tomada poco antes del final le muestra, sin embargo, como una persona castigada que parece tener veinte años más, como si su paso por el mundo hubiese sido largo y penoso.

El gran pintor italiano (1884-1920), uno de los más singulares creadores de las primeras décadas del siglo XX y uno de los más influyentes, ganó por derecho el título del más disipado de los bohemios, condición que llevó con cierto orgullo hasta el arquetipo. Dicen que desde la adolescencia no vivió un solo minuto sin estar colocado —adoraba el éter y el hachís y, mucho más, la verde ceguera de la absenta—. Acompasó esa toxicomanía con la asistencia sistemática a prostíbulos, las deudas, la pobreza extrema y varios amores complicados y de finales trágicos.

Las vanguardias de Montmartre

Una exposición en Londres, Modigliani – A Unique Artistic Voice (Modigliani, una voz artística única) obliga a retornar, otra vez —y no será la última—, al genio loco llamado Modì (por maudit, Maldito) por el grupo de creadores que buscaban hueco y emociones en el París vibrante de las vanguardias que poblaban Montmartre a principios de siglo. La muestra, dedicada a los dibujos del italiano, se celebra en la Estorick Collection de la capital británica entre el 15 de abril y el 28 de junio.

“Lo que busco no es lo real o lo irreal sino lo inconsciente, el misterio del instinto en la raza humana”. La afirmación, enunciada en uno de los escasos momentos de cordura del artista andrajoso —Picasso se burlaba de él y no lo tomaba en serio porque vestía con “ropa de mendigo”— y siempre al borde del hambre, explica el fascinante vigor de sus obras, casi todas retratos que pintaba con frenesí y rapidez mostrando a seres estilizados, indefinidos y de enorme sensualidad.

El ‘más conocido y más querido’

El museo londinense, dedicado en exclusiva a arte italiano contemporáneo, califica a Modigliani como “el más conocido y más querido” de los pintores modernos del país transalpino, un ser humano al que importaba poco la vida de no estar imbricada en la creación. Trabajó, dicen desde la pinacoteca, “en el epicentro de la experimentación vanguardista” parisina entre 1906 y 1920 y desarrolló, en un ambiente en que la copia mutua y la apropiación eran norma, “una visión que era enteramente suya”.

La exposición se centra en las obras de Modigliani sobre papel, bastante menos conocidas que los óleos, y reúne 30 piezas que muestran el “desarrollo espiritual y estilístico” con que Modigliani afrontó la representación y la forma del rostro humano y la forma. Gran parte de los dibujos proceden de la colección del mejor amigo del artista, Paul Alexandre, que fue también su marchante y protector durante los primeros años en París, ciudad a la que el pintor escapó porque la capital francesa era el lugar para estar a principios de siglo.

Cariátides andróginas

Entre las obras a carboncillo, lápiz, acuarela y tinta que se exponen abundan los retratos de modelos a los que representa como cariátides andróginas. Una de las más logradas es L’Amazone, un estudio de 1909, para el cuadro del mismo título. En el esbozo Kneeling Blue Caryatid (Cariátide azul arrodillada, 1911) retrata a la poeta rusa Anna Ajmátova, el gran amor de su vida y su ideal de perfección, que comparaba con las diosas egipcias: alta, de piel pálida y ojos de un gris verdoso. Vivieron un intenso año juntos y ella escribió en sus memorias: “Estoy segura de que sus ojos veían el mundo de una manera diferente a los nuestros”.

Aunque los dibujos permiten ver como Modigliani estaba influido por el arte etrusco y de las Cícladas griegas —como puede comprobarse en algunas de las láminas de la serie de las cariátides—, la verdadera conclusión es que el disipado artista forjó un estilo singular que esquivó a todas la escuelas de la época, no dejándose seducir por la gloria fácil en aquellos momentos de los impactantes estilos del fauvismo y el cubismo.

Horas después del hallazgo del cadáver del pintor, su mujer y modelo, Jeanne Hébuterne, embarazada de nueve meses del segundo hijo de la pareja, se tiró de un quinto piso. La familia de ella tardó diez años en permitir que la enterrasen al lado de Modigliani en el cementerio parisino de Pére Lachaise.

Gloria económica postmortuoria

La pareja murió en la ruina habitual pero pocos años después los cuadros del pintor alcanzaron cifras millonarias en los mercados y hoy es uno de los más cotizados en las subastas. Su Desnudo sentado en un diván fue vendido hace unos años por casi 50 millones de euros.

Visitar Fotogalería

Tomado de: 20 Minutos.es

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: