El largo viaje de la Sábana Santa

20 julio, 2015

La historia de la Síndone. ¿Cómo llegó de Jerusalén a Turín?

Por Dante Mantelli
junio de 2015

Reproducción del sudario
El Museo de la Síndone de Turín expone más de 160 objetos, además de filmaciones e imágenes (como esta reproducción) relacionadas con el sudario. El original, conservado en la catedral, solo se expone al público durante las ostensiones. Así, el museo es el único lugar donde el creyente puede «acercarse a la Síndone» / Foto: Marco Ansaloni

La Síndone, la Sábana Santa con la imagen de un hombre con los ojos cerrados, rubio y de bellas facciones, nos lleva, por obra de una larga y consolidada tradición, hasta Jesús. Solo Dios sabe si es de factura divina, si esa sangre de color óxido es la que derramó Cristo en el Gólgota y si ese ca­­bello y esa barba son del Nazareno. Solo Dios tiene la clave del misterio: así lo creen los fieles y peregrinos que acuden a Turín con motivo de la ostensión. Según Gian Maria Zaccone, director científico del Museo de la Síndone de Turín y autor de un erudito manual-síntesis de toda la literatura sindonológica, «la historia nos muestra que a los fieles no les interesan los debates científicos: lo que ellos ven y sienten frente a esa imagen es una evocación de la figura de Cristo, de cuya contemplación surge la devoción, que no ha faltado en ninguna época».

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Palabra del Día. Doméstico

20 julio, 2015

Proviene del latín domesticus ‘relativo a la casa, a la familia o a la nación’, ‘casero’. Cicerón escribía intra domesticus parietes (literalmente, “entre las paredes de la casa”) para significar “dentro de sí”, “en su fuero íntimo”. Para Julio César, domesticum bellum denotaba “guerra civil”.

En español lo empleamos en expresiones tales como trabajador doméstico, animal doméstico.

El vocablo latino provenía del indoeuropeo domo-, que originó también el griego domo y el sánscrito dama ‘casa’, y si seguimos la pista, encontraremos la raíz dem-, también indoeuropea, que dio lugar al italiano duomo ‘catedral, cúpula, domo’ y al alemán dom ‘catedral’.

De domus se derivaron domicilium ‘domicilio’ y dominus ‘señor’. Esta última palabra, que se refería al dueño de la casa al comienzo y a los señores feudales en la Alta Edad Media, sirvió de base para el latín dominium, que primero designó “propiedad” y, más tarde, “dominio”.

En inglés, domus generó numerosas palabras, entre las cuales mencionaremos daunt ‘intimidar’, tame ‘domar’ y timber ‘madera’. El lector ya habrá sospechado que el vocablo español domar tiene el mismo origen.

Fuente: El Castellano.org