César Borgia, el hijo ilegítimo de un Papa


Fue modelo de los gobernantes del Renacimiento por su ambición desmedida y su cruel realismo al ejercer el poder.

ANTONIO MUÑIZ / MADRID
Día 20/08/2015 – 02.05h

César Borgia
Pintura que representa a César Borgia / ABC

Hijo ilegítimo de un Papa y de una patricia romana, César Borgia creció rodeado por la ambición de su padre. El cardenal Rodrigo Borja (posteriormente, el Papa Alejandro VI), de origen valenciano, fue el mejor maestro en el «arte de la política» que pudo tener el joven César, que italianizó su apellido. El cardenal Borja alcanzó el papado jugando la baza del nepotismo y la corrupción y aprovechando sus relaciones familiares con Calixto III, de quien era sobrino. Lecciones que aprendería muy bien su hijo César que tomaría buena nota de las ventajas de la manipulación y la intriga, de la importancia de las alianzas y las conspiraciones.

El joven César acumuló títulos y honores. Con tan solo diecisiete años es nombrado Obispo de Pamplona, tras haber estudiado leyes y teología en la Universidad de Perugia. Con veinte años ya era Arzobispo de Valencia y poco después Cardenal. De César Borgia escribiría Maquiavelo en el «Príncipe»: «Adquirió el Estado con la fortuna de su padre, y con la de éste lo perdió, a pesar de haber empleado todos los medios imaginables y de haber hecho todo lo que un hombre prudente y hábil debe hacer para arraigar en un Estado que se ha obtenido con armas y apoyo ajenos. Porque, como ya he dicho, el que no coloca los cimientos con anticipación podría colocarlos luego si tiene talento, aun con riesgo de disgustar al arquitecto y de hacer peligrar el edificio. Si se examinan los progresos del duque, se verá que ya había echado las bases para su futura grandeza; y creo que no es superfluo hablar de ello, porque no sabría qué mejores consejos dar a un príncipe nuevo que el ejemplo de las medidas tomadas por él. Que si no le dieron el resultado apetecido, no fue culpa suya, sino producto de un extraordinario y extremado rigor de la suerte».Abandonó el capelo cardenalicio en 1498 para poder gobernar los territorios del Vaticano, siendo nombrado Capitán General de las tropas papales. Pero donde más destacó su habilidad política fue en el juego de alianzas que estableció. Siempre hasta el precisó instante en que consideró más provechoso para sus intereses traicionar a sus aliados. Un ejemplo del cinismo de los Borgia fue el primer matrimonio de Lucrecia, hermana de César, con Giovanni Sforza. Miembro de una de las dinastías más influyentes de la península italiana, al Sforza le fue entregada Lucrecia con tan solo 13 años hasta que las alianzas entre estados obligaba a que Lucrecia se casará con otro hombre. Los Borgia determinaron entonces que el matrimonio no se había consumado, algo a lo que Giovanni contestó afirmando que se había acostado con Lucrecia cientos de veces sin ninguna queja, y que su primera esposa había fallecido en el parto. Los Borgia argumentaron que ese hijo no era de Giovanni y consiguieron devolver a Lucrecia el status de virgen, aunque estaba embarazada de 6 meses.

Manual para príncipes

César construye un sólido ejército de mercenarios suizos que utilizará durante todo el periodo de las guerras entre los estados italianos. Uno de sus ingenieros militares fue Leonardo Da Vinci. Además establece, junto a su padre el Papa Alejandro VI, una alianza con Luis XII de Francia. El rey francés pretendía controlar la península italiana y hacerse con el control de Nápoles. César Borgía pretendía quedarse con el Ducado de Milán. Los intereses del Papado y de la monarquía francesa confluían.

César va acrecentando su poder y expande su dominio por la toscana y la romaña. Caen las Repúblicas de Pisa, Siena y Florencia, el objetivo es unificar toda la Italia central bajo el mando de la familia Borgia. El 25 de junio de 1501, Alejandro VI emite una bula que autoriza a los soberanos de Francia y España a repartirse el reino de Nápoles. César se une al ejército francés que acampado cerca de Roma inicia su marcha al sur el día 27. En una breve campaña de la más prolongada guerra por el reino de Nápoles los franceses ocupan la parte que les corresponde según el tratado firmado. Pero ni los franceses ni César tienen en cuenta a otro príncipe que Maquiavelo tomaría como modelo de prudencia y maestro de estrategas políticos: Fernando de Aragón. Los Reyes Católicos le ofrecen tropas al reino de Nápoles para recobrar para Imola, Forli y Cesena que «el Duque de Valentines tiene usurpado». Las tropas españolas al mando de Gonzalo Fernández de Córdoba comienzan a recuperar el control del sur de Italia y derrotan a los franceses.

La vida política de César Borgia la describió como nadie Maquiavelo: «El príncipe nuevo que creía necesario defenderse de enemigos, conquistar amigos, vencer por la fuerza o por el fraude, hacerse amar o temer de los habitantes, respetar y obedecer por los soldados, matar a los que puedan perjudicarlo, reemplazar con nuevas las leyes antiguas, ser severo y amable, magnánimo y liberal, disolver las milicias infieles, crear nuevas, conservar la amistad de reyes y príncipes de modo que lo favorezcan de buen grado o lo ataquen con recelos; el que juzgue indispensable hacer todo esto, digo, no puede hallar ejemplos más recientes que los actos del duque»

Tomado de: ABC

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