Huacachina, la increíble ciudad oasis


A cinco kilómetros de la ciudad peruana de Ica surge esta isla en medio del desierto.

P. SANTAMARÍA
Día 26/08/2015 – 07.18h

Si pensabas que era difícil habitar en un oasis estabas equivocado. Un ejemplo de ello es Huacachina, un oasis ubicado a cinco kilómetros al oeste de la ciudad peruana de Ica, en medio del desierto costero del Pacífico.

De aguas color verde esmeralda, surgió debido al afloramiento de corrientes subterráneas y alrededor de ella hay una abundante vegetación compuesta de palmeras, eucaliptos o huarangos. Todo ello contribuye a hacer de Huacachina uno de los lugares más vistosos y bellos de la costa peruana.

Su gran atractivo como paraíso natural, el cálido clima y el poder curativo atribuido a sus aguas hicieron que Huacachina se convirtiera, alrededor de 1940, en uno de los más importantes y exclusivos balnearios peruanos. Se construyeron casas y hoteles, se levantó un hermoso malecón alrededor de la laguna y se construyó una carretera para unir la laguna con la ciudad de Ica.

Lejos de su época dorada el conocido como el oasis de América sigue conservando su importancia turística con el balneario como eje central. Dos hoteles alojan a los turistas. Por un lado el hotel Mossone, construido en los años 1920 y lugar predilecto del presidente Augusto B. Leguía y Salcedo y el Hotel Salvatierra, lugar predilecto de artistas como Sérvulo Gutiérrez, hotel en cuyo interior se pueden apreciar las obras que pintara el artista para el local.

LA HISTORIA HECHA LEYENDA

Los orígenes de Huacachina han dado lugar a múltiples historias y leyendas. La más extendida cuenta que una joven doncella llamada Huacay China se enamoró de un joven guerrero pero después de casarse el guerrero murió en combate. Tras enterarse de la noticia la jovenHuacay China se impregnó de tristeza y fue a llorar al campo de girasoles donde se habían visto por primera vez. La joven Huacay China lloró día tras día, hasta que las lágrimas de su llanto formaron una pequeña laguna. Un día cuando ya oscurecía un joven guerrero pasó por la laguna y vio a la joven. Huacay China, al darse cuenta de que la observaban empezó a correr. Cuando el joven guerrero ya la iba a alcanzar ella se lanzó a la laguna. Esperó durante horas hasta que el joven guerrero se fuera, y cuando salió se dio cuenta que ya no tenía piernas, era una hermosa sirena, dándole así el nombre a la laguna. La leyenda dice que cada noche de luna nueva, la joven sale de la laguna para llorar por su amado.

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Tomado de: ABC.es

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