Alexander Gardner, el primer fotógrafo que mostró el horror bélico desde el campo de batalla


Gardner (1821-1882) nació en Escocia y emigró a los EE UU para montar una cooperativa socialista que fracasó por una epidemia de tuberculosis • Logró enrolarse como fotógrafo oficial de la Guerra de Secesión dentro del recién creado servicio secreto de los EE UU montado por Lincoln • Sus imágenes de la contienda mostraron al país el espanto bélico, aunque a veces Gardner movía los cadáveres para dramatizar más las composiciones.

JOSE ÁNGEL GONZÁLEZ
28.08.2015 – 08:19h

Escena posterior a la batalla de Gettysburg
FIELD WHERE GENERAL REYNOLDS FELL, GETTYSBURG, JULY, 1863 BY ALEXANDER GARDNER Escena posterior a la batalla de Gettysburg, retratada por Alexander Gardner (Photograph by Timothy O’Sullivan, from Alexander Gardner’s Photographic Sketch Book of the War. Records of the War, Department General and Special Staffs, National Archives Still Picture Branch, College Park, Maryland)

Alexander Gardner (1821-1882) empezó como aprendiz de joyero en Escocia y terminó vendiendo pólizas de seguro en los EE UU. Entre ambas actividades, abrazó el ideario del socialista utópico Robert Owen, cruzó el Atlántico e intentó montar con amigos y familiares una cooperativa agrícola y ganadera en Iowa, en el crudo Medio Oeste del país. Sus camaradas en el proyecto murieron por una fulminante epidemia de tuberculosis y el emprendedor escocés se vio en la necesidad de inventarse un nuevo futuro a los 35 años.

Gracias a esa cadena de azares, Gardner terminó siendo el primer fotógrafo moderno de los EE. UU. y también el primero en retratar desde el frente de batalla los horrores de una guerra, la de Secesión (1861-1865) entre la Unión de los recién formados estados del norte y los independentistas del sur, un conflicto, enfrentamiento de particular inclemencia —acabó con la vida de casi un millón de personas— al que suele calificarse también como el primero en emplear tácticas y armamento modernos.

‘Oscuros campos de la República’

La exposición Dark Fields of the Republic: Alexander Gardner Photographs 1859-1872 (Oscuros campos de la República: fotos de Alexander Gardner 1859-1872) es la primera muestra intensiva del legado de este reportero singular cuya obra todavía está fijada en el imaginario colectivo del país.

La exposición, con 140 objetos, presenta el “papel crucial” de la obra de Gardner al incorporar el realismo como elemento innovador y trasladar al público por primera vez imágenes tomadas en los campos de batalla. La muestra, del 18 de septiembre al 13 de marzo de 2016, está organizada por la Galería Nacional de Retratos del Smithsonian de Washington.

‘Sacrificio y pérdidas’

Para la directora del museo, Kim Sajet, las fotos de este polémico pionero que en ocasiones coreografiaba la composición para acrecentar el dramatismo, “documentaron el sacrificio y las pérdidas” de la Guerra Civil que enfrentó en dos bandos a los pobladores del país con la abolición de la esclavitud como espoleta y telón de fondo.

La primera parte de la muestra está compuesta por imágenes de la contienda, en la que Gardner participó oficialmente al ser alistado en el ejército de la unión como capitán gracias a las excelentes relaciones que mantenía con Allan Pinkerton, también escocés y fundador del servicio de inteligencia que trabajaba para el presidente Abraham Lincoln. Desde un primer momento quedó claro que el papel del retratista era el de promover los intereses del bando unionista recibiendo órdenes directas de Pinkerton, fundador y líder de la agencia de detectives que lleva su apellido, la primera del mundo.

Testigo de las batallas de Fredericksburg y Gettysburg

Como fotógrafo de guerra y propagandista gráfico, Gardner desarrolló una intensa actividad: se incrustó en las unidades militares que participaron en batallas tan estratégicas como las de Fredericksburg y Gettysburg, que marcó un punto de inflexión en la contienda e inclinó la balanza a favor de los partidarios de Lincoln.

Las fotos del reportero —que viajaba con un estudio portátil instalado en un carromato y movía material pesado que le impedía el dinamismo y la movilidad— son vivaces y estremecedoras. No huyen de mostrar campos sembrados de cadáveres hasta donde alcanza la vista y primeros planos de las mutilaciones causadas por la artillería.

Desplazó 40 metros el cadáver de un soldado

Aunque alcanzó carácter de ídolo en el país y sus fotos eran reproducidas masivamente por los diarios, con el tiempo la polémica alcanzó a Gardner, al demostrarse que firmó como suyas obras que habían hecho sus ayudantes y manipuló varias fotos bélicas para acrecentar el dramatismo.

En la icónica Confederate Dead at Devil’s Den Gettysburg, quizá la más conocida de toda su obra, movió el cuerpo de un soldado muerto casi 40 metros para colocarlo en un escenario mucho más sensacionalista, atrapado en una trinchera natural de rocas y con el fusil convenientemente apoyado en vertical. Está demostrado también que usó el mismo cadáver en dos fotos en localizaciones distintas.

El último retrato de Lincoln antes del asesinato

Gardner fue el fotógrafo predilecto de Lincoln —también fue la única persona autorizada para hacer fotos de las ejecuciones de los implicados en el complot que acabó con la muerte del mandatario—. Autor de muchos retratos del presidente, los organizadores de la muestra advierten cómo es posible “registrar el impacto de la guerra” en el rostro y las facciones de Lincoln. Quizá el más notable sea el conocido como la placa rota, el último retrato en vida del mandatario, realizado por Gardner el 5 de febrero de 1865, veinte días antes del magnicidio y cuya única copia en cristal está quebrada.

La exposición muestra también las fotografías que Gardner hizo tras la guerra, cuando tomó imágenes de paisajes del oeste de los EE UU y retrató a representantes y jefes de los pueblos nativos del país por encargo del Gobierno, como una primera forma de acercamiento para la firma de tratados de paz con las tribus menos belicosas. También hizo panorámicas para inspeccionar la ruta propuesta por la empresa Kansas Pacific Railway para tender una ruta ferroviaria que uniera ambas costas del país.

Montó una empresa de seguros

Pese a la fama y a instalar un estudio estable de fotografía, Gardner no se adaptó a los cambios técnicos fotográficos y en 1871 abandonó las cámaras para montar una empresa de seguros. Cuando alguien le preguntaba por su obra prefería ejercer la falsa modestia: “habla por sí misma y será de interés perdurable”, decía.

Coordinada y preparada por David C. Ward, historiador principal del museo, y la curadora invitada Heather Shannon, ex archivista de fotografías en el Museo Nacional del Indígena Americano, la muestra es el final de los actos programados por el centro para conmemorar el 150º aniversario de la Guerra Civil.

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Tomado de: 20 Minutos.es

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