Segunda Guerra Mundial: Henri Pétain, el héroe francés de la I Guerra Mundial condenado a la infamia por colaborar con los nazis y deportar a miles de judíos


Ángel Bermúdez (@angelbermudez)
BBC News Mundo
21 junio 2020

Ampliar imagen
Según muchos historiadores, Pétain colaboró voluntariamente con los nazis.

El cadáver de Henri-Philippe Pétain nunca llegó a ocupar el lugar que le correspondía en el mausoleo de Douamont.

Allí Francia rinde tributo a los soldados que participaron en la batalla de Verdún, la más larga y una de las más sangrientas de la I Guerra Mundial.

Probablemente nada refleje mejor las paradojas de este militar que lo conoció todo, la gloria y el oprobio, que el hecho de que haya permanecido para siempre desterrado de este monumento, cuyo diseño él aprobó, en cuya construcción puso la primera piedra y en el que iba a ser el principal huésped de honor.

El diplomático que desobedeció las órdenes de su gobierno y salvó a miles de personas de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial

Los soldados olvidados que enfrentaron el imparable avance nazi en Francia durante la Segunda Guerra Mundial

Quizá si hubiera muerto un poco antes, digamos a los 80 años de edad, Pétain habría pasado a la posteridad como lo que ya era, el “león de Verdún”, “campeón de Francia” y no como el traidor antisemita que colaboró con los nazis.

Ampliar imagen
El título de “mariscal de Francia” recibido por Pétain le distinguió durante décadas de la mayor parte de los oficiales.

Pero la muerte, al igual que tantas otras cosas, como el matrimonio, el reconocimiento y también la abominación pública, le llegó tarde.

Consagrado como genio militar durante la I Guerra Mundial, cuando ya tenía 60 años, su caída en desagracia se inició a los 84 años, cuando siendo primer ministro se rindió ante la Alemania nazi con la firma del armisticio del 22 de junio de 1940, del que este lunes se cumplen ocho décadas.

En rigor, aquella derrota militar no le pertenecía. Pétain había sido llamado a encabezar el gobierno cuando su país ya estaba parcialmente ocupado por Alemania.

Pero lo que haría después con el poder, al frente del régimen de Vichy, el nombre con el que se conoció para la posteridad al gobierno de aquellos años, marcaría para siempre su legado.

De oficial mediocre a héroe

Nacido en 1856 en Cauchy-à-la-Tour, un pueblecito del norte de Francia, Pétain ingresa a los 20 años de edad en el Ejército, donde desarrolla una carrera más bien mediocre.

No participa en las campañas coloniales y sus ascensos llegan con lentitud, más para reconocer su antigüedad que sus méritos.

Ampliar imagen
Pétain tenía 84 años cuando se instauró el régimen de Vichy.

A lo largo de los años es asignado a distintas plazas en su propio país, incluyendo París, donde se convierte en profesor de la Escuela Superior de Guerra.

Discreto en sus opiniones políticas, Pétain no se inhibe sin embargo de criticar como anticuadas las tácticas militares preferidas por sus superiores, lo que se cree que pudo afectar al progreso de su carrera profesional.

Así, a los 58 años de edad y con el rango de coronel, se está preparando para su jubilación cuando en 1914 Francia entra en la I Guerra Mundial, lo que cambia para siempre su vida.

Ampliar imagen
La batalla de Verdún fue la más larga y una de las más sangrientas de la I Guerra Mundial.

Tras tener un buen desempeño inicial en el frente es ascendido a general y, para 1915, ya comanda el Segundo Ejército de Francia.

Un año más tarde, en 1916, es enviado a cumplir una misión casi imposible en Verdún: detener el avance de las tropas alemanas sobre la fortaleza de la ciudad.

Haciendo gala de una extraordinaria capacidad, reorganiza el frente y garantiza las vías de abastecimiento. También pone en práctica sus teorías de combate que abogaban por un uso menos masivo y más preciso de la artillería y que desprecia las cargas ciegas de infantería.

“No pasarán” es el lema con el que alienta a sus tropas, que se sienten inspiradas por un líder que las cuida y que tiene cuidado de no ponerlas en riesgo innecesariamente.

La batalla de Verdún se convierte en una guerra de trincheras y deviene en una carnicería en la que pierden la vida unos 300.000 hombres entre franceses y alemanes. Cada lado suma, además, centenares de miles de heridos.

Ampliar imagen
La batalla de Verdún se convirtió en una guerra de trincheras en la que murieron unos 300.000 soldados.

No en vano, el escritor francés Paul Valéry llegó a decir que Verdún “había sido una guerra completa en sí misma insertada en la Gran Guerra”.

Los combates se extendieron desde febrero hasta diciembre, pero ya en marzo el nombre de Pétain estaba en boca de todos.

Ampliar imagen
El régimen de Vichy usó el triunfo de Verdún para hacer propaganda a su favor.

“Sus hombres le adoran y esta es quizá la razón de su invencibilidad, dado que los soldados franceses combaten como si estuvieran poseídos cuando están liderados por un hombre en quien confían y de quien saben que no les pedirá hacer aquello que él mismo no se atrevería a hacer”, escribe en una crónica el corresponsal de The New York Times en París el 4 de marzo de 1916.

Esa sensibilidad hacia las tropas le ayudaría también a poner fin a los graves motines surgidos en el seno del Ejército de Francia en 1917, cuando los soldados se negaban a ser empleados como carne de cañón de las ofensivas del general Robert-Georges Nivelle.

Pétain es nombrado como nuevo comandante en jefe del Ejército de Francia en sustitución de Nivelle y, apenas acaba la guerra en noviembre de 1918, recibe el título de “mariscal de Francia”, la más alta distinción militar otorgada por ese país.

De la Tercera República al régimen de Vichy

Pese a los planes de jubilarse que ya preparaba en 1914, Pétain no abandona la vida pública tras el fin de la I Guerra Mundial.

Al contrario, va ocupando los más altos cargos en las filas castrenses, incluyendo los de Ministro de Guerra, vicepresidente del Consejo Supremo de Guerra e Inspector General del Ejército.

Ampliar imagen
Pétain tiene buenas relaciones con el gobierno de Franco en España, donde él había sido embajador.

El inicio de la II Guerra Mundial lo encuentra como embajador ante la España de Francisco Franco.

Ante la avanzada de las tropas nazis sobre Francia en mayo de 1940, Pétain es invitado a integrarse al gobierno y, casi inmediatamente, es nombrado primer ministro.

Las opciones no eran buenas: reagrupar las fuerzas en las colonias francesas en el norte de África para seguir luchando o firmar un armisticio con Alemania.

Entonces, Pétain optó por hacer las paces con Hitler y se erigió como mandatario del “Estado Francés”, nombre oficial con el que se conoció al régimen de Vichy.

El armisticio dejaba el norte del país en manos de Alemania pero permitía a Francia mantener el control de dos quintas parte de su territorio, incluyendo Lyon y Marsella, dos de las principales ciudades.

El nuevo Estado estableció su sede en la ciudad de Vichy, en el centro del país, conocida internacionalmente por sus manantiales y por sus aguas termales.

Un gobierno autoritario y polémico

“Petáin inicialmente veía su rol como líder político de Francia como algo temporal para asegurar la paz y poner fin a la guerra antes de que toda Francia estuviera destruida. Ahora, sin embargo, su ego fue golpeado por la idea de ser el líder de un verdadero renacimiento nacional, que pronto sería llamado ‘Revolución Nacional'”, escribe el historiador Robert B. Bruce en su libro “Petain: Verdun to Vichy”

Ampliar imagen
Tras la instauración del régimen de Vichy, Pétain fue recibido por una población fervorosa en Lyon.

.

“Deseaba ser una parte activa rehaciendo Francia a su imagen y librando a la nación de los últimos 20 años de las enseñanzas y programas socialistas y marxistas cuyo amargo fruto había sido la derrota de 1940. Francia volvería a ser fuerte, Francia volvería a ser grande y era su misión hacer que eso ocurriera”, agrega.

Habiendo sido investido de poderes absolutos por un Parlamento que prácticamente se autodisolvió, Pétain instauró un gobierno autoritario en el que los ideales de “Libertad, Igualdad y Fraternidad” fueron sustituidos por el lema “Trabajo, Familia y Patria”.

El nuevo gobierno adoptó medidas de tinte muy conservador, prohibiendo el divorcio y castigando el aborto con la pena capital.

Ampliar imagen
Esta imagen de propaganda del gobierno de Pétain muestra el uso intensivo que se hizo de la propaganda y al culto a la personalidad.

La conformación del régimen de Vichy fue bien recibida inicialmente por una buena parte de la población del país, como se constató en una gira que Pétain realizó en el verano de 1940 por varias ciudades incluyendo Lyon, donde fue aclamado por una multitud desbordada.

“El entusiasmo de los lioneses es excepcional y superó las previsiones más optimistas. La ciudad ofrecía una acogida triunfal a aquel que erige como un salvador”, escribe el historiador Olivier Georges.

Es allí cuando en su discurso de bienvenida el cardenal de la ciudad, Pierre Gerlier, pronunciará una frase que quedó registrada para la posteridad: “Pétain es Francia y hoy Francia es Pétain”.

En aquel momento, una parte importante del país parecía considerar que el mariscal les estaba protegiendo de caer plenamente en las manos del Tercer Reich y salvando de la ocupación militar una parte sustancial del territorio del país.

“Si hubiera habido un referendo público, los franceses, en un estado de confusión tras la derrota militar, preocupados por sus intereses materiales y angustiados por la ocupación alemana del norte del país, bien podrían haber dado su aprobación a Vichy”, escribió el historiador Michael Curtis en su libro “Verdict on Vichy: Power and Prejudice in the Vichy France Regime”.

Contribuyendo al Holocausto

En medio de la II Guerra Mundial, el régimen de Vichy se pretendía neutral y gozaba del reconocimiento de muchas naciones, incluyendo Estados Unidos, que mantuvo allí un embajador hasta 1942.

Ampliar imagen
Inmediatamente tras el armisticio de los nazis en 1940, los judíos empezaron a ser objeto de crecientes restricciones en Francia.

Pero en realidad, mantenía una estrecha colaboración con los nazis, incluyendo las prácticas que hicieron posible el Holocausto.

El gobierno de Vichy aprobó leyes que impedían a los judíos trabajar en la administración pública, en la educación y en el periodismo, entre otras profesiones.

Luego comenzó a incautar sus bienes y empezó a detenerlos en brutales redadas a plena luz del día.

Además estableció campos de concentración bajo su propio control en los que retuvo a más de 40.000 refugiados judíos.

Ampliar imagen
El régimen de Pétain lanzó una campaña de desprestigio contra los judíos.

Se estima que, entre franceses y refugiados, fueron deportados más de 75.000 judíos,de los cuales menos de 2.000 sobrevivieron.

La más grande de estas acciones se produjo en julio de 1942 durante la llamada Redada del Velódromo de Invierno, cuando unos 13.000 judíos fueron arrestados y enviados directamente al campo de exterminio de Auschwitz.

Entre estos había unos 4.000 niños, cuya deportación obedecía -según el primer ministro de Vichy, Pierre Laval– a “razones humanitarias”, pues al no estar sus padres en Francia, ¿quién iba a poder cuidarlos?

Aunque Francia no era entonces ajena al antisemitismo que campaba por Europa, la brutalidad de estas medidas generó malestar entre la población al punto que las autoridades empezaron a ser un poco más discretas.

El cardenal de Lyon, Pierre Gerlier, criticó públicamente estas medidas y, en privado, abogó dentro de la iglesia Católica por que ayudaran a ocultar a los niños judíos para salvarlos.

Ampliar imagen
Francia erigió un monumento en conmemoración de las víctimas de la redada del Velódromo de Invierno.

Pese a todo, Pétain mantuvo ciertos niveles de popularidad hasta el final del régimen de Vichy, cuyo margen de autonomía ante Alemania desapareció en noviembre de 1942, cuando tropas nazis e italianas ocuparon todo el país, aunque el “Estado Francés” se mantuvo nominalmente en pie.

Entre abril y mayo de 1944, poco antes de que los aliados recuperaran Francia, el mariscal hizo una gira por el norte del país en la que fue aclamado en varias ciudades, incluyendo París, Orleans y Nancy.

¿El mal menor?

En agosto de 1944, ante la inminente caída de Francia en manos de las fuerzas aliadas, los nazis trasladan a Pétain hasta Alemania, donde el gobierno de Vichy instaura su nueva sede en un castillo en un pequeño pueblo llamado Sigmaringen.

El mariscal, sin embargo, se niega a cumplir con ninguna función política y pide ser devuelto a Francia. Finalmente, en abril de 1945, es trasladado hasta Suiza, desde donde cruza la frontera y se entrega a las autoridades francesas.

Ampliar imagen
Ante la inminente caída de Francia en manos de los aliados, los nazis trasladaron el régimen de Vichy al castillo de Sigmaringen en Alemania.

A finales de julio de ese año es sometido a un juicio durante el cual hace una declaración en la que afirma que su único deseo había sido permanecer en Francia para intentar proteger a los ciudadanos y aliviar sus sufrimientos.

“Cualquier cosa que haya pasado, la gente no olvidará. Ellos saben que yo los defendí como defendí Verdún”, dijo. “Durante una vida que ya es bastante larga y estando en la antesala de la muerte no tengo nada sobre mi conciencia”, agregó.

El 15 de agosto de 1945, el mismo día que la prensa mundial anunciaba la rendición de Japón y, con ella, el fin de la II Guerra Mundial, Pétain fue degradado y condenado a muerte por complicidad con el enemigo y alta traición.

Sin embargo, el mismo tribunal expresó su esperanza de que no fuera ejecutado.

Entonces, Charles De Gaulle, quien encabeza el nuevo gobierno interino, decide conmutar el castigo por cadena perpetua y Pétain es transferido a una prisión en la Île d’Yeu, una pequeña isla de la costa occidental de Francia.

Durante varias décadas pervivió la idea en algunos sectores de Francia de que Pétain había actuado forzado por las circunstancias y que, en realidad, su colaboración con los nazis había sido el resultado de tener que apostar por “el mal menor” para los franceses.

Ampliar imagen
Durante su juicio en 1945, Pétain aseguró no tener nada sobre su conciencia.

Incluso durante el juicio, sus abogados manejaron la idea de que de alguna manera su gobierno había sido la “cara negativa” de la resistencia a los nazis, mientras que De Gaulle, desde el exilio, representaba la cara positiva.

Sin embargo, con los años, los historiadores han encontrado cada vez más material que respalda la tesis de que Pétain, en realidad, actuaba en muchos casos por cuenta propia y que, de hecho, el gobierno de Vichy aplicó leyes antisemitas y empezó a actuar en contra de los judíos mucho antes de que los nazis se lo pidieran.

“El gobierno francés de Vichy participó voluntariamente en las deportaciones y realizó la mayor parte de los arrestos”, señaló el historiador Robert Paxton, autor del libro “Vichy France: Old Guard and New Order, 1940-1944“, en una entrevista con la Smithsonian Magazine.

A lo largo de las décadas, ha habido varios iniciativas para rehabilitar a Pétain tratando de llevar sus restos al mausoleo de Douamont o de otras formas, en un intento de separar al vencedor de Verdún del colaborador nazi.

Todos estos esfuerzos han sido frenados, sin embargo, por el propio sentimiento de culpa y responsabilidad de Francia como nación por lo ocurrido durante el régimen de Vichy.

Ampliar imagen
Jacques Chirac fue uno de los mandatarios franceses en rendirle tributo a los judíos víctimas del régimen de Vichy.

El presidente Emmanuel Macron fue el último de muchos mandatarios desde la época de De Gaulle en tropezar con este tema, cuando en 2018, con motivo del centenario del fin de la I Guerra Mundial, afirmó que “Pétain fue un gran soldado”, aunque tomó “decisiones desastrosas” durante la II Guerra Mundial.

Sus palabras generaron gran controversia al ser interpretadas como un intento de rehabilitar al polémico mariscal.

Un año antes, sin embargo, durante la conmemoración de los 75 años de la Redada del Velódromo de Invierno, el mandatario francés había asumido claramente la responsabilidad del Estado.

Ampliar imagen

“Fue Francia la que organizó esto”, dijo al destacar que ningún alemán había estado directamente involucrado en estas acciones ejecutadas por la policía francesa.

Es conveniente ver el régimen de Vichy como (algo) nacido de la nada que regresó a la nada. Sí, es conveniente, pero es falso. No podemos edificar el orgullo sobre una mentira”, concluyó.

Mientras tanto, los restos de Pétain permanecen en la Île d’Yeu, donde terminó siendo enterrado en una discreta tumba que nada tiene que ver con los honores que habría recibido en Douamont.

Tomado de: BBC Mundo

Artículos / Noticias relacionadas:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: