Fu-Go: la curiosa historia de los globos japoneses que bombardearon EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial


Alejandro Millán Valencia
BBC News Mundo
16 agosto 2020

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Los misteriosos globos cargaban dispositivos explosivos que se activaban una vez caían sobre su objetivo.

El 5 de mayo de 1945, tres días antes de la rendición alemana en la II Guerra Mundial, seis personas se sumaron a la lista de víctimas de ese conflicto bélico en la ciudad de Bly, en el estado de Oregón, en Estados Unidos.

Según los reportes de los medios locales, y testimonios de personas que estaban cerca, un globo repleto de pólvora había estallado sobre ellos y les había causado la muerte instantánea.

El ejército se hizo cargo de la investigación. Lo que no sabían en ese momento es que ese dispositivo formaba parte de una flota de 6.000 globos aerostáticos cargados de bombas que el imperio japonés había lanzado desde su isla para atacar suelo estadounidense.

En los últimos años se han descubierto restos de estos dispositivos de guerra en lugares como el estado de Alaska o localidades costeras del noroeste de México.

Aquella arremetida con globos fue el último ataque en suelo estadounidense hasta el 11 de septiembre de 2001.

“Fue el único ataque que sufrió EE.UU. en su territorio continental durante la II Guerra Mundial. Y cayó sobre unas personas que disfrutaban de un picnic, lo que vuelve la historia muy curiosa”, le dice a BBC Mundo el historiador Ross Coen.

Coen escribió el libro “Fu-Go: la historia curiosa de los globos japoneses que intentaron bombardear EE.UU.”, que fue publicado por la Universidad de Nebraska.

“Pero no se trataba de un ataque solitario, sino de un sofisticado plan que incluía armas que habían sido diseñadas para atravesar el océano Pacífico y crear caos y miedo con varios incendios en suelo estadounidense”, señala el académico.

Pero, ¿cuál fue el origen del plan, cómo se ejecutó… y por qué tuvo tan poca efectividad?

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Cerca de 6.000 globos fueron enviados entre noviembre de 1944 y abril de 1945 desde Japón hacia EE.UU.

Fu-Go

Mientras Japón y Estados Unidos luchaban por el control del Pacífico, los generales que comandaban el ejército imperial intentaban buscar estrategias para atacar a su enemigo en su propio suelo.

“Los japoneses tenían un amplio conocimiento de las corrientes de aire que surcaban el océano Pacífico, además de la geografía de vastas zonas de bosques que tenía EE.UU. en su costa oeste”, señaló Coen.

El objetivo, según los documentos del ejército de EE.UU., era generar incendios forestales que aterrorizaran a la población estadounidense.

“Y creían firmemente que la estrategia de enviar globos con explosivos podía ser efectiva”, explica el autor.

Los globos, de acuerdo con los archivos de la Marina de EE.UU., medían unos 10 metros de diámetro y unos 20 de altura y estaban llenos de hidrógeno.

“Habían sido lanzados desde Japón aprovechando las corrientes de aire que corren a mucha altura y conducían directamente a EE.UU.”, señala Coen.

En los archivos militares estadounidenses se describe que los globos estaban hechos en su mayoría de papel liviano, a los que se les habían adosado bombas que llevaban sensores, tubos llenos de pólvora, un dispositivo de activación y otros mecanismos.

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Fue el único ataque que sufrió EE.UU. en su territorio continental durante la II Guerra Mundial. Y causó la muerte de seis personas que disfrutaban de un picnic
Ross Coen
Historiador, Universidad de Nebraska


Además, podían alcanzar unos 12 kilómetros de altura en vuelo y cubrir distancias de más de 7.500 kilómetros.

“Fueron los precursores de los cohetes interoceánicos que ahora tienen algunos países. Nadie pudo predecir ese (tipo de) ataque, que en muchos casos fue fallido pero que efectivamente terminó matando a esas seis personas en Oregón”, indica Coen.

De acuerdo con el historiador Bert Weber, quien fue uno de los primeros académicos en escribir sobre estos artefactos, los globos fueron concebidos por el laboratorio de diseño de la novena división del ejército japonés, que estaba a cargo del mayor Teiji Takada.

El ejército japonés los llamó ‘Fu-Go’.’Fu’ son las primeras letras de la palabra japonesa ‘fusen’ que significa ‘globo’ y ‘Go’ es el código que tenían (agregado como sufijo) todos los prototipos diseñados en el laboratorio donde se creó este artefacto”, agrega Coen.

“Los japoneses no estaban locos. Durante varios meses enviaron miles de globos, con la expectativa de que al menos el 10% lograra el objetivo de llegar a suelo estadounidense”, agrega.

Los registros señalan que los japoneses sabían que entre noviembre y marzo era más fuerte la corriente de aire y esa fue la época del año elegida para lanzar los globos.

Una vez que el artefacto caía al suelo, ardía por varios minutos y posteriormente explotaba. Los expertos militares vieron su potencial para crear enormes incendios forestales, pero a la vez temían que se pudiera tratar de un arma biológica, aunque luego esta posibilidad fue descartada.

Picnic familiar

Aunque el ataque más conocido de estas bombas balón se presentó en mayo de 1945 en Oregón, lo cierto es que pilotos de la Fuerza Aérea de EE.UU. habían identificado globos a finales de 1944, cuando participaban en las confrontaciones del Pacífico durante la II Guerra Mundial.

En su investigación, el historiador Weber sostuvo que los primeros globos se lanzaron en noviembre de 1944.

Y el primero en territorio estadounidense fue avistado precisamente ese mes en la ciudad de San Pedro, California.

En enero de 1945, personal del ejército reseñó una explosión en el estado de Oregón. Los restos dejaban claro que se trataba de uno de esos globos japoneses.

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Oficiales de policía revisan los restos de un globo caído en el estado de Oregón.

“Pero el caso más grave fue otro que ocurrió en Oregón más tarde, donde murieron seis personas y una de ellas estaba embarazada”, relata Coen.

De acuerdo con varios testimonios, uno de los globos habría aterrizado en una zona boscosa cerca de la localidad de Bly, que desafortunadamente fue la zona que escogió un grupo de una iglesia local para hacer un picnic primaveral aquel 5 de mayo de 1945.

Sin advertirlo, activaron el dispositivo y este explotó. Allí murieron el pastor y su esposa embarazada, además de cuatro niños que los acompañaban en las celebraciones religiosas.

“Yo me siento en una mesa y cuento esta historia y la gente no me cree. Sobre todo que cayera una bomba japonesa en un bosque en Oregón”, le dijo al diario británico The Guardian Annie Patzke,una habitante de Bly que conocía a las víctimas.

Fue durante muchos años el ataque interoceánico más grande en la historia de los conflictos bélicos, hasta el desembarco británico durante la Guerra de las Malvinas que tuvo lugar en 1982.

“Este evento y sitio en particular son la representación más conocida del uso de un arma estratégica japonesa contra Estados Unidos durante una guerra mundial y documenta el primer uso de un arma balística intercontinental en la historia”, señala el Registro Nacional de Monumentos Históricos de EE.UU. sobre el ataque en Bly.

Detonación

Durante años, los datos de este ataque masivo se guardaron como información clasificada del ejército estadounidense.

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El ataque ocurrió en una zona recreativa en un bosque de las afueras de la localidad de Bly, en el estado de Oregón – Derechos de autor de la imagen Museo de Klamath County

Sin embargo, no solo varios medios de la época registraron las explosiones, sino que los historiadores comenzaron a indagar cuando se comenzaron a encontrar restos de los globos en distintas partes del país.

“Lo que me llamó la atención es que hallaron partes de los globos en Alaska. No hay otra forma de explicarlo que no sea el curioso caso de un ataque japonés en suelo estadounidense”, señaló Coen.

Los japoneses, al notar que los globos no habían tenido la eficacia buscada, lanzaron el último ataque de este tipo en abril de 1945. En agosto, el emperador Hirohito anunció la rendición de Japón.

Sin embargo, aunque la guerra terminó aquel año, los globos siguieron apareciendo. En octubre de 2014, la Marina canadiense detonó uno de estos dispositivos, que apareció cerca de la localidad de Lumby.

Y en octubre de 2019 se dio el último registro de un hallazgo, también en Canadá.

“Quedó claro que la idea de los japoneses no era causar bajas, sino crear un caos que aterrorizara a los estadounidenses a partir de generar serios incendios”, anota Coen.

“Pero lo cierto es que los estadounidenses ni se enteraron, en su mayoría, de que esto había ocurrido en su suelo”.

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Tomado de: BBVC Mundo

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