Cómo un solitario cráneo humano acabó en una cueva del norte de Italia


ARQUEOLOGÍA

DAVID RUIZ MARULL
BARCELONA
04/03/2021 14:29

La calavera, a la que le falta la mandíbula inferior fue encontrada en la gruta Marcel Loubens, cerca de Bolonia

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El cráneo fue encontrado en la cueva Marcel Loubens en 2015 – (PLOS ONE)

Un cráneo humano apareció en 2015 en una cueva de yeso del norte de Italia llamada Marcel Loubens. La calavera no estaba del todo completa, le faltaba la mandíbula inferior. Pero había algo mucho más extraño. Por mucho que buscaron, los arqueólogos no fueron capaces de encontrar ningún cuerpo.

Parecía como si se hubiera esfumado. Seis años después, sin embargo, parece que el misterio se ha resuelto por fin. Según los investigadores de la Universidad de Bolonia, el solitario cráneo acabó en la cueva tras ser arrastrado por el agua desde su sitio de entierro original, según explican en un artículo publicado en la revista PLOS ONE.

“Un caso arqueológico intrigante: se encontró un cráneo humano aislado en la cueva de yeso natural de Marcel Loubens (área de Bolonia, norte de Italia) en la parte superior de un pozo vertical, al que se accede mediante una escalada técnica de 12 metros. ¿Y cuándo llegó allí? ¿De quién era?”, se preguntaban los investigadores.

Los especialistas italianos realizaron un análisis detallado en el hueso. Sabían que Marcel Loubens fue un lugar que se utilizó para realizar prácticas funerarias desde la prehistoria, pero no hallar más restos humanos planteaba toda una serie de dudas que no tenían resolución. Hasta entender que los restos no procedían de este lugar.

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La calavera estaba situada en la parte superior de un pozo vertical de unos 12 metros – (PLOS ONE)

La estructura ósea indicaba que la calavera perteneció a una mujer que tenía entre 24 y 35 años cuando murió. La datación por carbono situaba los restos entre el año 3630 y el 3380 antes de Cristo, durante el período conocido como Eneolítico (Edad del Cobre).

Varias lesiones en el hueso parecían indicar daños causados durante la extracción de tejidos blandos como parte de un ritual funerario después de la muerte, mientras que otras lesiones y sedimentos incrustados en el cráneo son la evidencia de que fue movido por procesos naturales poco después.

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Al cráneo le faltaba la mandíbula inferior… y el resto del cuerpo – (PLOS ONE)

Los expertos pudieron reconstruir así su recorrido. Después de ser tratado y sepultado en un lugar de enterramiento, el cráneo de este cadáver rodó, probablemente movido por el agua y el barro, por la pendiente de un sumidero hacia la cueva. Más tarde, los movimientos naturales crearon la estructura moderna de Marcel Loubens, con este hueso conservado en su interior.

Tomado de: La Vanguardia

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