La esperanza.

11 marzo, 2007

Temprano en la mañana se me han acercado varias personas angustiadas porque han ido en busca del mar de la esperanza y lo han encontrado seco. He tenido que explicarles que ahora se ha convertido en un lago interior y que sólo lo encuentran quienes van a él con pensamientos elevados. El mar se cansó de que sus aguas sirvieran para alimentar a los que sólo les interesa sus propiedades y beneficios con desprecio para el resto de la humanidad. Pero la esperanza sigue ahí al alcance de todos. ¿Cuántos la han perdido? ¿Cuántos la encontrarán?


Apuntes. Ideario Martiano

28 septiembre, 2006
Apuntes.  De José Martí.

“Más, ¡cuánto trabajo cuesta hallarse a sí mismo! El hombre, apenas entra en el goce de la razón que desde su cuna le oscurecen, tiene que deshacerse para entrar verdaderamente en sí. Es un braceo hercúleo contra los obstáculos que le alza al paso su propia naturaleza y los que amontonan las ideas convencionales de que es, en hora menguada, y por impío consejo, y arrogancia culpable, –alimentada. No hay más difícil faena que esta de distinguir en nuestra existencia la vida pegadiza y postadquirida, de la espontánea y prenatural; lo que viene con el hombre, de lo que le añaden con sus lecciones, legados y ordenanzas, los que antes de él han venido. So pretexto de completar el ser humano, lo interrumpen. No bien nace, ya están en pie, junto a su cuna con grandes y fuertes vendas preparadas en las manos, las filosofías, las religiones, las pasiones de los padres, los sistemas políticos. Y lo atan; y lo enfajan; y el hombre es ya, por toda su vida en la tierra, un caballo embridado. Así es la tierra ahora una vasta morada de enmascarados. Se viene a la vida como cera, y el azar nos vacía en moldes prehechos. Las convenciones creadas deforman la existencia verdadera, y la verdadera vida viene a ser como corriente silenciosa que se desliza invisible bajo la vida aparente, no sentida a las veces por el mismo en quien hace su obra cauta, a la manera con que el Guadiana misterioso corre luengo camino calladamente por bajo de las tierras andaluzas. Asegurar el albedrío humano; dejar a los espíritus su seductora forma propia; no deslucir con la imposición de ajenos prejuicios las naturalezas vírgenes; ponerlas en aptitud de tomar por sí lo útil, sin ofuscarlas, ni impelerlas por una vía marcada. ¡He ahí el único modo de poblar la tierra de la generación vigorosa y creadora que le falta! Las redenciones han venido siendo teóricas y formales: es necesario que sean efectivas y esenciales. Ni la originalidad literaria cabe, ni la libertad política subsiste mientras no se asegure la libertad espiritual. El primer trabajo del hombre es reconquistarse. Urge devolver los hombres a sí mismos; urge sacarlos del mal gobierno de la convención que sofoca o envenena sus sentimientos, acelera el despertar de sus sentidos, y recarga su inteligencia con un caudal pernicioso, ajeno, frío y falso. Sólo la genuino es fructífero. Sólo la directo es poderoso. Lo que otro nos lega es como manjar recalentado. Toca a cada hombre reconstruir la vida: a poco que mire en sí, la reconstruye. Asesino alevoso, ingrato a Dios y enemigo de los hombres, es el que, so pretexto de dirigir a las generaciones nuevas, les enseña un cúmulo aislado y absoluto de doctrinas, y les predica al oído, antes que la dulce plática de amor, el evangelio bárbaro del odio. ¡Reo es de traición a la naturaleza el que impide, en una vía u otra, y en cualquiera vía, el libre uso, la aplicación directa y el espontáneo empleo de las facultades magníficas del hombre! ¡Entre ahora el bravo, el buen lancero, el ponderoso justador, el caballero de la libertad humana, -que es orden magna de caballería, -el que se viene derechamente, sin pujos de Valbuena ni rezagos de Ojeda, por la poesía épica de nuestros tiempos; el que movió al cielo las manos generosas en tono de plegaria y las sacó de la oración a modo de ánfora sonora, henchida de estrofas opulentas y vibrantes, acariciada de olímpicos reflejos! El poema está en el hombre, decidido a gustar todas las manzanas, a enjugar toda la savia del árbol del Paraíso y a trocar en hoguera confortante el fuego de que forjó Dios, en otro tiempo, la espada exterminadora! ¡El poema está en la naturaleza, madre de senos próvidos, esposa que jamás desama, oráculo que siempre responde, poeta de mil lenguas, maga que hace entender lo que no dice, consoladora que fortifica y embalsama!”

[José Martí. Prólogo a “El Poema del Niágara” de Juan Antonio Pérez Bonalde. Este trabajo se publicó en Nueva York, en 1882, y fue reproducido en la Revista de Cuba, tomo XIV, 1883. En Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1975. Tomo 7. Páginas 223 a 238.]

Para leer todo el trabajo, hacer clic [aquí]


Los “arrepentidos”

25 septiembre, 2006

En la jerga política del exilio político cubano en Miami la palabra “arrepentido” ha adquirido carta de ciudadanía a modo de etiqueta para descalificar a quienes han decidido por voluntad propia o por determinadas circunstancias romper los vínculos que mantenían con el régimen cubano.

Los que se apresuran en endilgar a otros etiquetas de “arrepentidos” son aquellos que piensan que los seres humanos no deben cambiar nunca y deben seguir siendo fieles a los conceptos o ideas que profesaron en su época de juventud o de temprana madurez.

Quienes juzgan a los demás de manera tan festinada olvidan que ellos mismos han evolucionado a lo largo de su vida y que también, de una manera u otra, han cambiado asumiendo nuevas ideas y rechazando otras.

Criticar a las personas porque en determinado momento de su vida asuman nuevas posturas y abandonen otras como resultado de un proceso lógico y natural de su evolución como ser humano, es querer detener el desarrollo de los seres humanos como especie, es querer imponer una actitud inmovilista contraria a su esencia. Y es tratar de erigirse en nuevos dioses infalibles y sapientes que desde la altura juzgan y deciden en el destino de los dioses. Pero olvidan con demasiada frecuencia aquella máxima antiquísima de “no juzgues si no quieres ser juzgado”, o aquella otra de “que tire la primera piedra quien esté libre de culpa”.

Hay quien se arrepiente de actos pasados y hay quien no lo hace. Hay quien usa el arrepentimiento como fórmula para ser aceptado en otro medio con fines oportunistas. Y hay quien modifica valores y puntos de vista anteriores sin arrepentirse de su posición o postura política anterior. El arrepentimiento es una decisión personal y es el resultado de un análisis detenido ante un comportamiento dado.

Toda esta situación me recuerda la historia del príncipe Sidarta Gautama. Su padre, para que no conociera los dolores de la vida, lo aisló en el palacio rodeándole sólo de lo más bello y placentero. Un día el príncipe decidió conocer qué existía más allá de los muros del palacio y descubrió la pobreza, las enfermedades, los achaques de la vejez, la injusticia. Desde ese momento decidió dedicar su vida a luchar por el mejoramiento de la vida humana y alcanzar estadíos superiores para la existencia. Este hombre se convirtió después en el Buda (el iluminado) y es hoy una figura venerada por millones en todo el mundo. Me pregunto si los “expertos juzgadores de hombres” del exilio político cubano de Miami también le llamarían a Buda (quien primero fue el príncipe Sidarta Gautama) como “arrepentido”?


Le discriminan por parecerse a Bin Laden

21 septiembre, 2006

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Germán Brufani

Un barbudo camionero argentino demandó por ‘discriminación’ al supermercado estadounidense ‘Wal Mart’ porque le impide entrar a sus locales a causa de su parecido con Osama Bin Laden, el líder de la red terrorista Al Qaeda. «No me dejan entrar a pesar de que les mostré mis documentos y les digo que soy Germán Brufani, no Bin Laden», se quejó.

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Artículos relacionados:


Apuntes. Sobre el conocimiento de sí mismo.

18 septiembre, 2006
De Sun Tzu

Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla.

[Sun Tzu. “El Arte de la Guerra”. Capítulo II. “Sobre las proposiciones de la victoria y la derrota.”]

De Lao Tsé

Conocer a los demás es inteligencia; conocerse a sí mismo, sabiduría. El que conquista a los demás es poderoso; el que se conquista a sí mismo, fuerte. El que se contenta con lo que tiene es rico; el que desea más, ambicioso. Mantenerse significa conservar una posición; la vida eterna significa morir y no perecer.

[Lao Tsé. Libro del camino y de la virtud. Volúmen primero.]


Apuntes. De El Corán.

14 septiembre, 2006
Definición de la Piedad

172/177 La piedad no consiste en que volváis vuestros rostros a Oriente y Occidente. Piadoso es quien cree en Dios, en el Último Día, en los Ángeles, el Libro y los Profetas; quien da dinero por su amor a los allegados, huérfanos, pobres, al viajero, a los mendigos, y para el rescate de esclavos; quien hace la oración y da limosna. [Los que cumplen los pactos cuando pactan, los constantes en la adversidad, en la desgracia y en el momento de la calamidad; ésos son los veraces y ésos son los temerosos.]

El Corán. Editorial “Círculo de Lectores, S. A.” Barcelona, España, 2002. Azora II. (2, 175/179) Página 25.


El frasco vacío de mayonesa y la taza de café.

14 septiembre, 2006
Anónimo (Recibido por e-mail. Modificado)

Un profesor se paró ante sus alumnos de su clase de filosofía y colocó frente a ellos varios objetos. Cuando la clase comenzó, sin pronunciar palabras, levantó un frasco grande de mayonesa vacío y empezó a llenarlo con pelotas de golf.

Luego le preguntó a los estudiantes si el frasco estaba lleno. Todos estuvieron de acuerdo en que sí.

Entonces el profesor tomó una caja con lentejas y las echó en el frasco. Las lentejas rodaron por los espacios vacíos entre las pelotas de golf. De nuevo les preguntó si el frasco estaba lleno. Todos dijeron que sí.

El profesor sacó una cajita con arena y la vació en el frasco. Por supuesto, la arena llenó los espacios vacíos que quedaban. Entonces le preguntó nuevamente a los estudiantes si el frasco estaba lleno y todos respondieron con un sí unánime.

Finalmente el profesor sacó dos tazas de café de debajo de la mesa y también las echó en el frasco, llenando los espacios vacíos que quedaban entre la arena. Los estudiantes se rieron.

“Ahora – dijo el profesor mientras la risa disminuía – quiero que imaginen que este frasco representa su vida. Las pelotas de golf son esas cosas importantes: su familia, sus hijos, su salud, sus amigos, las cosas que los apasionan, o sea las cosas que quedan si todo lo demás se les va, y sus vidas siguen estando completas. Las lentejas son otras cosas que importan, como sus trabajos, sus casas, sus automóviles…. La arena es todo lo demás, las cosas pequeñas.”

“Si meten la arena primero en el frasco -continuó- no quedará espacio para las lentejas ni para las pelotas de golf.”

“Es igual para la vida. Si gastan todo su tiempo y su energía en las cosas pequeñas, nunca les sobrará para ocuparse de las cosas que son verdaderamente importantes. Préstenle atención a las cosas que son indispensables para su felicidad. Jueguen con sus hijos. Abran espacio para las citas médicas. Saquen a su pareja a cenar. Hagan más deporte. Cultiven sus amistades. Siempre habrá tiempo para limpiar la casa y arreglar el desván. Preocúpense primero de su bienestar, de las cosas que verdaderamente importan. Definan sus prioridades. El resto es arena.”

Uno de los estudiantes levantó su mano y preguntó qué representaba el café.

El profesor sonrió y dijo: “Me alegra que me lo haya preguntado. Es simplemente para demostrar que no importa cuán llena parezca estar su vida. Siempre hay tiempo para tomarse un cafecito con un buen amigo”.