Palabra del Día. Gringo

11 enero, 2016

Muchas historias interesantes, y en su mayoría falsas, se han contado sobre el origen de esta palabra. Una de ellas narra que gringo surgió del sistema de señales de los trenes ingleses, cuando estos fueron instalados en México, sistema en el cual la luz verde indicaba que el paso estaba abierto: green go ‘verde: ir’. En otra versión se afirma que, cuando los norteamericanos, invadieron México en 1847 vistiendo sus uniformes verdes, los nativos —que al parecer dominaban el inglés— los rechazaban gritando: “¡Green go!” (¡Váyanse, verdes!).

Sin embargo, estas etimologías son falsas. Gringo aparecía ya en el diccionario de Esteban de Terreros, publicado casi un siglo antes de que los norteamericanos invadieran México, once años antes de la independencia de Estados Unidos y sesenta años antes de que George Stevenson hiciera circular el primer ferrocarril en Gran Bretaña.

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Palabra del Día. Cerveza

31 diciembre, 2015

Documentos sumerios datados cuatro mil años antes de Cristo muestran referencias a esta bebida fermentada hecha con granos de cereales en Mesopotamia. En Babilonia, el consumo de cerveza llegó a ser tan grande que obligó al rey Hamurabí a reglamentarlo. El código de Hamurabí tendía a proteger a los bebedores contra las maniobras de los taberneros deshonestos, lo que lo convirtió en la primera ley de defensa del consumidor de la Historia. Entre los caldeos, la cerveza era ofrecida en tributo a los dioses.

Según narraciones de algunos cronistas de la Antigüedad, cuando Nabucodonosor se aburría de sus concubinas, solía matarlas ahogándolas en cerveza. Ya en el Imperio Romano, Plinio relata que los galos llamaban cervesia a la bebida y brasce, al grano usado para fabricarla. Brasce dio origen en francés a brasseur, (fabricante de cerveza) y a brasserie (cervecería).

Durante la Edad Media, los monjes fabricaban las mejores cervezas, conocidas en bajo latín como cerevisiae monacorum (cerveza de los monjes) que se elaboran hasta hoy en algunos países europeos bajo el nombre de «cervezas de abadía». La cervesia de los galos se derivaba del céltico korma y se derivó posteriormente a cervoise, nombre por el que fue conocida esta bebida durante varios siglos en francés antiguo, por lo menos desde el siglo XII. Las primeras referencias en español datan de los siglos XV, como cervesa y XVI, ya con la forma actual.

El francés bière, el italiano birra, el inglés beer y el alemán Bier provienen del latín bibere (beber).

Fuente: El Castellano.org


Palabra del Día. Ají

11 diciembre, 2015

Al llegar Cristóbal Colón a la isla que llamó Hispaniola, hoy compartida por Haití y la República Dominicana, conoció el Capsicum anuum, que los aborígenes antillanos taínos llamaban ají en su lengua, el arahuaco. Debido a la época en que la palabra aparece en español, Corominas descarta cualquier vínculo con lenguas africanas, mientras que fray Bartolomé de las Casas confirma el origen taíno del término en su crónica del Descubrimiento. En el texto de De las Casas, ají aparece, como era habitual en la época, escrito con x, axí:

Allí había muy mucho algodón y muy fino y luengo, y hay muchas almácigas, y parecíale que los arcos eran de tejo, y que hay oro y cobre: también hay mucho axí, ques su pimienta, della que vale más que pimienta, y toda la gente no come sin ella, que la halla muy sana: puédense cargar 50 carabelas cada año en aquella Española.

Colón, al igual que el fraile dominico, señaló la semejanza del Capsicum anuum con el pimiento conocido en Europa, que pertenece a una especie completamente diferente, denominada Piper nigrum en botánica y que dio origen al inglés pepper ‘pimienta’. En su carta a los Reyes Católicos, Colón explicaba al regresar de su primer viaje:

Altas son las tierras, y baías linpias, y de montañas y árboles muy grandes, y todas muy labradas y sembradas de sus axis, qu’es singularísimo mantenimiento.

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Palabra del Día. Trapiche

30 noviembre, 2015

Autores romanos como Catón llamaban trapetus o también trapetum (Ulpiano) a los molinos de aceite, palabra tomada del griego trapetós. El vocablo heleno se había formado a partir del verbo trapéin ‘pisar la uva’. La palabra llegó al castellano hacia comienzos del siglo XVI como trapiche, para designar a los molinos de aceite y a los de azúcar. Fray Bartolomé de las Casas la empleó en su Historia de las Indias (1562):

Después diose a entender en hacerla un vecino de la ciudad de Sancto [sic] Domingo, llamado el bachiller Vellosa, porque era zurujano [sic], natural de la villa de Berlanga, cerca del año de quinientos y diez y seis, el cual hizo [el] primero en aquella ciudad azúcar, hechos algunos instrumentos más convenientes, y así, mejor y más blanca que la primera de la Vega. Y el primero fue que della hizo alfeñique; y yo lo vi. Este diose muy de propósito a esta granjería y alcanzó a hacer uno que llaman trapiche, que es molino o ingenio que se trae con caballos, donde las cañas se estrujan o exprimen y se les saca el zumo melifluo de que se hace el azúcar.

La voz española pasó sin variaciones al portugués de Brasil, mientras que en Italia se formó trappitu en el sur y trappeto en el norte.

Cabe añadir que la palabra griega trapein está presente en castellano también en trepidar ‘temblar’ y en intrépido, literalmente, ‘el que no tiembla’.

Fuente: El Castellano.org


Palabra del Día. Palacio

13 noviembre, 2015

Rómulo y Remo, los míticos fundadores de Roma, instalaron la Ciudad Eterna sobre la margen izquierda del Tíber, en una planicie ondulada conocida como campagna romana, en la cual se destacan siete colinas: Capitolio, Quirinal, Viminal, Esquilino, Celio, Aventino y Palatino. Fue alrededor de esta última colina que Rómulo trazó con el arado los límites de la ciudad (v. urbe), cumpliendo así un antiguo rito etrusco. Sobre el Palatino se hallaba la cabaña de Rómulo, y fue allí donde se construyeron los palacios de Tiberio, de Julio Cesar y de Nerón, que así se llamaron debido al nombre de la colina. A partir de la palabra latina palatium, se adoptó el nombre palatinos para designar a los miembros de la corte romana, de donde proviene también el sustantivo hispánico paladín, a través del italiano paladino, para referirse a los funcionarios del palacio del emperador. A partir de palatium, se formó en alemán la palabra Pfalz para nombrar los palacios y, más tarde, a los condes palatinos, que los emperadores ponían al frente de esos palacios como representantes del Imperio.

Fuente: El Castellano.org


Palabra del Día. Obstetricia

18 octubre, 2015

Plinio el Viejo usaba el vocablo obstetricia para denominar el oficio de las parteras, que se llamaban obstetrix, – icis.

La palabra se derivó del verbo obstare, una de cuyas acepciones era ‘estar allí, a la espera’, algo que, sin duda, es uno de los gajes del oficio de las comadronas. En nuestra lengua, la palabra aparece ya en 1728, en el ensayo de Benito de Feijoo Teatro crítico universal: Uso más honesto de la Arte obstetricia, o de partear.

Sin embargo, no figuraría en ningún diccionario de nuestra lengua hasta más de cien años después, cuando fue incluido en el de Salvá (1846).

Fuente: El Castellano.org


Palabra del Día. Charrúa

8 octubre, 2015

En 1516, cuando el navegante lebrijano1 Juan Díaz de Solís desembarcó en la margen izquierda del Río de la Plata, al que bautizó mar Dulce, y se convirtió así en el primer europeo que pisaba la costa de lo que hoy es el sur del Uruguay, fue atacado por los indios charrúas, que lo mataron a flechazos.En la expedición de Solís viajaba el marinero portugués Diego García, quien volvió a aquel litoral en dos oportunidades. El marinero narró en una carta lo que había visto por aquellas tierras, mencionando a los salvajes indios charruases, el grupo pámpido al que pertenecían los matadores de Solís. El antropólogo uruguayo Daniel Vidart, el primero que publicó esa carta, atribuyó el estrambótico plural al hecho de que García era analfabeto y había dictado su carta a un amanuense “con pocas luces, mala caligrafía y descuidada ortografía”.

¿De dónde había sacado el marinero aquel gentilicio? Vidart descarta una caprichosa etimología propuesta en 1962 por Buenaventura Caviglia, según la cual la palabra se habría formado con las voces guaraníes cha ‘nosotros’ y arawac ‘jaguar’. Aunque los charrúas no pertenecían al grupo guaraní, su lenguaje y su cultura sufrieron una fuerte influencia de esa etnia, sobre todo después de la llegada de los españoles.

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